KIKO VENENO – Sensación Térmica

Sensación Térmica

Artist : Kiko Veneno
Release Date : March 19, 2013
Label : Warner Music
Format : CD / Vinyl

Recorded at Estudios Calamar (Barcelona) by Juan Casanovas and Raül Fernandez and at Estudios Pocos (Sevilla) by Jacobo Fernández. Mixed and produced by Raül Fernandez. Mastered by Denis Blackham at Skye Mastering.

Buy album:

  • Kiko Veneno: vocals, electric and acoustic guitar
  • Raül Fernandez: guitars, keyboards, samplers, bass, vocals, percussion
  • Aleix Tobías: percussion
  • Rafa García: percussion
  • Miquel Sospedra: electric bass
  • Juan Ramón Caramés: electric bass
  • Sílvia Pérez Cruz: vocals
  • Oriol Roca: drums
  • Jimmy González: drums
  • Ana Gallardo: back vocals
  • Anabel Pérez: back vocals
  • Juan Ramón, Rafa “el ruso”: back vocals
  • Josep Lluis Pons: trumpet
  • Anabel Pérez: flute
  • Mario Mas: flamenco guitar
  • Nico Roig: guitar
  • Raúl Rodríguez: tres
  • Xavi Lloses: keyboards

 

www.kikoveneno.net

Press

 

Suerte tenemos de Kiko Veneno. Tampoco es tan común encontrarse con artistas que podrían estar tan ricamente tumbados a la bartola dándole vueltas a su pasado (que si un poco de Veneno por aquí y un “Échate un cantecito” por allá), pero que, sin embargo, siguen planteándose cada nuevo trabajo como un reto. Como un desafío. Suerte tenemos de Kiko Veneno, sí, flamenco sin manías que lo mismo pasea con gracejo por la música negra en “Babu” que retuerce trompetas y le busca las cosquillas al pop exótico en “La vida es dulce”.

El de Figueres, qué le vamos a hacer, siempre ha sido así, por lo que sería injusto señalar la presencia de Raül Fernandez (Refree) en la producción como un factor decisivo. Lo que sí que parece haber conseguido el barcelonés es poner un poco de orden en el dicharachero desparpajo de “Dice la gente” (2010) y trazar el camino más corto para alcanzar la esencia de las canciones. Ocurre, por ejemplo, con“Mala suerte” y, sobre todo, con “Los planetas” y “Malagueña de San Juan de la Cruz”, tres de esos viajes de ida y vuelta al flamenco que Kiko recorre aquí ligero de equipaje y asegurando que sí, que “es mejor así”.

Pero esto no sería un disco de Kiko si no estuviese ahí su poética vacilona y sus juegos de palabras, papeles que encarnan a la perfección “Namasté” y las rimas enlazadas de “No cal patir”, travesuras que no desentonan en un álbum que sabe ser, al mismo tiempo, humilde y complejo y con el que Veneno perpetúa su canto de amor a la vida. Y que dure. David Morán, Rockdelux (March 2013)

 

Kiko Veneno celebró el vigésimo cumpleaños deÉchate un cantecito durante el pasado ejercicio. Lo hizo en condiciones, con una reedición-bitácora que ningún fan debería pasar por alto y una serie de conciertos en los que la comunión con el público fue total. Podía haberse amorrado a tan jugoso pezón, porque la nostalgia y la evocación en bucle cada día acaparan más cuota de mercado. Pero el de Figueras ha preferido la pirueta en el vacío al salto con red. Y ha caído de pie.

Estamos ante un hito en la larga trayectoria del ciudadano López Sanfeliú, confirmación del excepcional estado de forma que atraviesa desde la publicación de El hombre invisible (2005). Cuando se supo que trabajaría bajo la tutela de Raül Fernández “Refree” –músico y productor polivalente en el que ya han confiado artistas como Fernando Alfaro, Christina Rosenvinge o Mala Rodríguez– hubo cierto arqueo de cejas. Estas diez canciones neutralizan los prejuicios a las primeras de cambio. La esencia venenosa permanece y, al mismo tiempo, se renueva un discurso capital en la historia del pop español.

Festín de poesía mundana y casera, Sensación térmica no escatima en cariño –La vida es dulce– ni en detalles: atentos al solo de Babú. Tampoco abdica de las formas que han modelado su carrera. La rumba Sabes o no es buen ejemplo de ello. Además, hurga en la herida cuando es necesario –la torrencial Mala suerte es una de las mejores canciones que haya escrito– y acude a los clásicos –elCánticode San Juan de la Cruz en Malagueña– con asombrosa naturalidad. Ejemplar, se mire por donde se mire.César Luquero, Rollingstone Magazine (December 2013)

 

Kiko se ha enfrentado a este nuevo disco con ganas de que un productor le llevara a un terreno novedoso. Ha sido el catalán Raül Refree quien lo ha hecho, gracias a una instrumentación diferente a la habitual de Kiko (trompeta, flauta, banjo, ukelele, mellotrón, etcétera) y a cuidadísimos (y a veces complejos) arreglos que miran más a las armonías que a los estilos. Otra cosa es que el resultado convenza a sus fans, acostumbrados a sus canciones más “comerciales” y aflamencadas. Y eso a pesar de que en sus textos, a la altura de sus mejores escritos, se reconoce el universo “veneno”. Un disco que nos deja joyas como “Mala suerte”, la preciosa “Namasté” con la radiante Silvia Pérez Cruz, la sorprendente “Babu” o la alegre “La vida es dulce”. Otra gran obra que cumple el tópico de ganar a cada nueva escucha y que tal vez será poco reconocida, aunque no sea la primera vez que le pasa. Kiko en libertad. Miguel Amorós, Mondosonoro (May 2013)

 

En 2012 Kiko Veneno recibía el Premio Nacional de Música Actual por “su contribución decisiva durante más de tres décadas y media a la integración de tradiciones musicales internacionales e hispanas”. Es un reconocimiento justo al hombre que se sacó de la manga “Volando voy”, primero escuchada a Camarón; fusionó sagazmente flamenco y rock junto a Raimundo y Rafael Amador en Veneno; y ha traído tantos personajes y canciones imborrables a la música popular de este país.

Entre este premio conmemorativo y el reciente 20o aniversario de “Échate un cantecito”, celebrado con una exitosa gira de recuperación del disco, podría pensarse que la carrera de Veneno ya pertenece a los museos y la nostalgia, pero nada más lejos de la realidad. Ahí queda algo tan vivo como “Sensación térmica”: un disco que conecta con el talento primordial, la actitud enérgica de “Veneno” (1977), sin renunciar, sería antinatural, a los rasgos de madurez propios de un hombre con su vida y un artista con su experiencia.

Desde hace tiempo Veneno quería trabajar con un productor renovador, y en el gran Raül Fernández, alias Refree, ha encontrado al aliado ideal, una forma de potenciar ese vínculo Andalucía-Catalunya que José María López Sanfeliu, nacido en Figueres, de madre catalana, siente muy dentro. Productor moderno pero conocedor de la canción y sus múltiples tradiciones, Refree (del que Veneno había admirado su trabajo con La Mala y la Original Jazz Orquestra, o Sílvia Pérez Cruz) parecía y fue el hombre adecuado para dar vida extra a unas canciones, por otro lado, entre las más inspiradas de su creador en mucho tiempo.

Comienza el disco con la afirmación existencial de “La vida es dulce” (“Quiero sentir el peso del mundo / Volver a oír / Entre las olas del mar / Del mar profundo / La voz lejana que me susurra / La vida es dulce”) y regresa, impoluto pero, a la vez, rejuvenecido, el mejor Veneno, haciendo equilibrios luminosos entre el flamenco pop y los sabores africanos. La instrumentación es rica, la canción es sencilla pero, a la vez, cuenta con múltiples estratos, algo que se repetirá (con variaciones: es un disco ecléctico como él solo) a lo largo de un viaje íntimo y a la vez expansivo. Viaje en gran parte a los orígenes, a la tierra y al barro, con el afán de movernos a olvidarnos de todos los artefactos que alguien nos hizo creer necesarios.

¿Canciones? Todas, de veras. “La vida es dulce” y también “Babú”, con su groove anguloso y un flow vocal casi black. “Namasté” y sus juegos de palabras, el fresco pasaje rock de “Mala suerte”, o “Los planetas” con su poética insuperable: “Qué fácil es pasar de helarte a quemarte / Yo no quiero vivir ni sufrir por amor al arte”. Y por supuesto –esa conexión catalano-andaluza– “No cal patir”, raro, gozoso acceso de Veneno en catalán después de “La rama de Barcelona” y aquella versión de “Balada per a un trobador” de Serrat. Pero quizás el mayor hallazgo sea “Malagueña de San Juan de la Cruz”, que debió empezar como flamenco puro y al final terminó en fascinante ejercicio lo-fi, de elementos tan escasos como poderosos; un caso sublime de pocas cosas bien dispuestas.

Es el retorno de Veneno, el mejor Veneno, ese que inocula la felicidad o la feliz melancolía con armas antiguas empleadas con mágica inocencia, infecciosa frescura. “Sensación térmica” se recordará, se vivirá. No hace calor: es la sensación térmica de que Kiko ha vuelto. Juan Manuel Freire, Stafmagazine (March 2013)

 

Kiko Veneno tiene a honra mantenerse como uno de los músicos más significativos y personales en el panorama pop nacional durante casi cuatro décadas. En los 70, parió junto a los hermanos Amador ‘Veneno’, uno de los discos más cruciales y valiosos de la música española, además de participar en, quizá, el más importante: ‘La leyenda del tiempo’, de Camarón de la Isla. En los 80, incidió en su faceta más transgresora y posmoderna, difuminando las fronteras entre el rock, el flamenco y el pop, escribiendo temas de éxito para Martirio y quedando adherido de forma indeleble en las mentes de toda una generación con sus apariciones televisivas. En los 90 le llegó el éxito comercial, con discos tan recordados como ‘Échate un cantecito’, aunque también terminó condenado por las exigencias contractuales de una multinacional que le exigía sostener su nivel de ventas. En los 00’s, logró liberarse de ese yugo, siendo uno de los primeros artistas de renombre en recurrir a la autoedición. Y en esta aún naciente década, tras ser galardonado con el prestigioso Premio Nacional de las Músicas Actuales, se ha propuesto reivindicar su absoluta vigencia y su inacabable hambre como compositor, primero con el loado‘Dice la gente’ y ahora con este ‘Sensación térmica’.

El de Figueres ha confiado, muy acertadamente, en apostar por un productor como Refree, un músico que no se asusta ante los retos y sabe hacer brillar al autor sin dejar de plasmar su impronta. En el caso de ‘Sensación térmica’, Raül Fernández aporta color y matices con bonitos e ingeniosos arreglos de viento, cuerdas, percusiones y guitarras, a la vez que logra remarcar el carácter versátil de Veneno. Así, este resulta igual de convincente acometiendo números abiertamente pop como el abrumador ‘La vida es dulce’ que abre el álbum, el juguetón ‘Los planetas’ o el vibrante tema que da título al disco, como arrullando un bolero como ‘Sólo con palabras’ o lanzándose a una iconoclasta fusión con toques de electrónica y fusión como la de ‘Babú’, uno de los cortes que mejor ejemplifica su permanente disconformidad y búsqueda.

En todo ese collage sonoro simbolizado en su bonita portada, sin embargo, también encontramos momentos puntuales en los que este encuentro entre dos interesantes y diferentes figuras de la música no termina de cuajar. Las interesantes ‘No cal patir’ y ‘Namasté’ (en la que colabora Sílvia Pérez Cruz) empiezan con buen pie, pero acaban perdiendo fuelle alargadas más de lo deseable; la rumba ‘Sabes o no’ no resulta convincente en su intento de combinar guitarras bluesy con percusiones excesivas y ‘Malagueña de San Juan de la Cruz’ no logra despegar pese a su curioso planteamiento lo-fi.

Pero esos pocos momentos de inconsistencia logran ser neutralizados por el inagotable ingenio del Veneno letrista, incansable en esos giros lingüísticos, retruécanos y juegos de palabras, todo un goce que suele fructificar en la sonrisa cómplice del oyente. Solo él sabe ser romántico, ácido, crítico y divertido a un tiempo, como hace aquí en la mencionada ‘Babú’ o en esa especie de chirigota-rock que es ‘Mala suerte’, que logra, insólitamente, resultar hilarante mostrando lo patético y miserable de nuestro mundo. ‘Sensación térmica’, además de ser perfecto ejemplo delo que predica, posiblemente será uno de los pocos álbumes de su discografía capaz de satisfacer a los seguidores de cualquiera de sus etapas anteriores y, a la vez, atraer la atención de públicos nuevos. Raúl Guillén, Jenesaispop (April 2013)

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