REFREE – LA MATRONA

La Matrona

Artist : Refree

Release Date : May 30, 2005
Label : Acuarela Discos
Format : CD

Recorded by Aurelio Morata

Mixed by Jordi Mora

Mastered by Michael Schwabe

 

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El tercer disco de Refree comienza con una canción de minuto y medio que es toda una declaración de principios: “ya no hay pena / y las mujeres al pasar / se me enredan / en mi segunda mitad./ Es tan moderna esta ciudad / que hay que celebrarlo todo./ Ya no hay pena, / con lo bien que se me da”. En unos pocos versos ya tenemos los puntos cardinales de “La matrona”: la celebración de la vida, las mujeres, la ciudad que nos rodea, y la aflicción siempre vista con ironía y escepticismo. El título, que hace referencia a la naturaleza más carnal que sexual de la mayoría de los textos del disco, nos avisa de que estamos ante una obra íntima pero expansiva, medida pero entrañable (porque sale de las entrañas y porque a menudo nos arranca una sonrisa de complicidad): Siete canciones en castellano, cinco en catalán que conforman un trabajo emocionante de principio a fin.

 

  • Raül Fernandez: guitar, vocals, producer, string arrangements
  • Ricky Falkner: electric bass, producer
  • Víctor Francisco: drums
  • Josep María Baldomá: organ, piano
  • Luis Eduardo Blanco: trumpet, flugelhorn
  • Xavi Molero: drums
  • Oriol Roca: drums
  • Quim Badia: viola
  • Montse Majá: cello
  • Judith Rovira: trumpet
  • Irene Rodríguez: backing vocals
  • Irene Tremblay: backing vocals
  • Jaume Sisa: guest vocals on L’herència

 

 

www.refreeweb.com

Press

 

Premi Enderrock Millor Disc Pop- Rock 2005

 

Premi Puig- Porret 2005 per La Matrona

 

 

Tercera entrega en cuatro años del geniecillo que se esconde tras el seudónimo de Refree. Raúl Fernández regresa con doce temas compuestos por él mismo y que en un ejercicio de abnegación no sólo interpreta a la guitarra y con su voz (incluso en los coros), sino que también se ha hecho cargo de todos los arreglos y ha producido el álbum apoyándose únicamente en Federico Falkner, su bajista habitual.

Que Raúl se desenvuelve con la misma facilidad en catalán que en castellano es un hecho que no nos sorprende a nadie: Quitamiedos (Acuarela, 2002) y Nones (Acuarela, 2003) así lo atestiguan. Por eso no deberá extrañar que haya prácticamente paridad de temas en ambos idiomas (cinco en catalán, siete en castellano). En cualquier caso, sea uno u otro idioma Refree vuelve a componer auténtica poesía ya sea en su fondo como en su forma. En lo primero con estrofas que llegan al alma, fascinante ejercicio lírico del que puede servir como ejemplo La invasión de los cuerpos (“Y dirán que no son suyos los fonemas / que las palabras son así: se van con quien les apetezca”) o El cumpleaños (“Nada que hacer / Aunque te despiertes de una vez / Y en el sofá está nublado…”); en su aspecto con una simbiosis perfecta entre lo cantarín de su lenguaje con los instrumentos de los que se rodea, especialmente acusada en los temas en catalán, idioma más musicable que el castellano por su característica sonoridad.

Si nos centramos en la instrumentación para quienes hayan seguido la pista a este compositor no pillará por sorpresa que estemos ante uno de los discos pop más instrumentados; La matrona (Acuarela, 2005) se acerca al concepto musical de la California de los Beach Boys de orquesta y coros cantarines pero manteniendo su propia identidad, que idealiza el estilo especial de los cantautores mediterráneos, a ratos tan épico como Serrat – de lo que da constancia Els peus del llit (“I Les cosas que diuen de mi…/ I Les coses que diran de mi… / I les coses que riuen amb mi”)- en otras ocasiones tan íntimo y nostálgico como Aute – de lo que puede dar fe Glorietas , donde además tiene a los coros a Irene Tremblay, Aroah). Ahora además se atreve con ambientes extraídos de cualquier club de jazz, donde se refugia con la ayuda de Eduardo Blanco a la trompeta y Josep María Baldomà al piano como en El sótano.

El arreglista catalán sigue empeñado, erre que erre, en demostrar que de un trabajo a otro puede superarse sin caer en la vulgaridad y dejando claro que los cantautores no tienen que ser tostones infumables para el público general, cuando detrás se sustentan en la vitalidad del hombre en todos sus estados y un puñado de músicos profesionales. Jorge Garcia, Alta Fidelidad (June 2005)

 

“Diremos todos que sí y habrá más huecos en las casas y nos veremos del perfil que nos queda mejor y sentiremos tanta euforia que no podremos ni dormir y haremos el amor más veces y mejor”.

Raül Fernández llevaba demasiado tiempo esperando poder decir algo así y, desde luego, era simplemente cuestión de días, porque la frase estaba allí y solamente había que encontrar el momento y la forma. Dejar puertas entreabiertas es lo que tiene, dejar que se cuele la corriente y lo renueve todo. Como el anuncio de algo sabido, hablamos de presunción, el presentimiento de que borrados los miedos y disperso el polvo de las canciones de cuna le llegaría el momento a un disco como este, en el que las mujeres, el amor, la luz y sobretodo el buen humor son capaces de eclipsar los momentos más amargos, que por cierto, siempre estarán ahí.

Haciendo gala de un buen gusto incuestionable, las influencias mediterráneas de “Nones” se mantienen y se entremezclan con un aire de luz más potente aún, estival. La cuerda y los arreglos tienen más importancia que en ninguna otra entrega del proyecto del catalán, e intensifican todo el significado de las canciones, que a su vez, son las más melódicas y complejas que jamás haya escrito: algunas parecen formadas en varias tomas, como si de tres canciones en una se tratara, es el caso de “La invasión de los cuerpos”, cuatro minutos de gracia y piano, dejando las estrofas desfilar, estallando en una fiesta. Podría parecer que no queda espacio para el abatimiento, pero sí lo hay, una tristeza nostálgica que ni tan siquiera es tal. Es la sutileza, decirlo todo de una forma literaria con la influencia de escritoras como Belén Gopegui o Carmen Martín Gaite, a quien guiña un ojo en “la reina de les neus”, dedicándole el título. Raül no sólo ha dado en el blanco con la temática, con el qué, acertando también en el cómo, en la capacidad descriptiva de unas canciones que son como pequeños retratos de sus aflicciones, deseos y ojeras.

El sonido impecable de la banda, la inestimable ayuda de Federico Falkner al bajo y codo con codo en las labores de producción. El talento de un Refree cada vez más en estado de gracia se ve aderezado por la presencia de un montón de registros e influencias del pop melódico de los años sesenta (coros incluidos) que hace saltar los muelles de esa reivindicación a quedarnos en la cama que es “Faltas leves”, donde habla del sexo como un arma de doble filo, de quien se engaña fingiendo que el amor es humedad. O del sabor a calma de “Misses dites” la moralina en misas dichas, con guitarra acústica y una reflexión que en cierto modo puede resultar hasta anacrónica.

El disco en sí es un gran acierto, como lo es “Batís”, el mejor corte, relajado y jazz, o sorpresas como “Els peus del llit” o “L´heréncia” con la colaboración de Aroah (una vez más) y la simbólica coda final de Sisa, o, como sin duda lo es dedicar tu mejor trabajo a tus abuelas.

Amabilidad por los cuatro costados y muy buen saber hacer que se quedan en eso, no en grandes elogios ni aplausos desmedidos. Nacido de pura sencillez para ser pura armonía, muy recomendable. El canto a la Mujer de uno de los mejores autores de nuestra escena. Juan Monge, Monopalacerecords Fanzine (July 2005)

 

La Matrona es el tercer trabajo de Raül Fernández como Refree, casi dos años después de la excelente acogida de Nones (Acuarela, 03). La clave de este músico está en hacer lo que en cada momento le ha apetecido, en aprender y no estar nunca quieto. Han pasado muchas cosas desde los tiempos de Corn Flakes, y Raül se ha convertido en uno de los músicos más respetados y admirados del momento.

Con La Matrona se aleja definitivamente de su primer álbum, Quitamiedos, y le sitúa en la senda luminosa de su anterior trabajo. Comparte con éste varias características, como el uso de catalán y castellano para explicar historias cotidianas con una naturalidad y sencillez muy elegante, y la calidez y el preciosismo instrumental que viste todo el álbum, desde el minimalismo de “Ya no hay pena”, tema que abre el álbum, a la riqueza de “Batís”.

Raül da rienda suelta a su imaginación para ofrecernos melodías llenas de clasicismo, que se mueven en un terreno tan abierto que va del jazz más libre (“Faltas Leves” o “El sótano”) al pop sin concesiones (“Glorietas”), en el que la instrumentación es deliciosa. El piano, junto con la voz de Raül, actúan de hilo conductor No abusa de los arreglos de cuerdas y viento. Cada instrumento tiene su razón de ser. El resultado es un trabajo de artesano, perfectamente entrelazado y esculpido, en el que no hay ataduras ni elementos restringentes. El sentimiento con el que canta las historias de sus canciones ayuda a que se cree una relación muy íntima entre él y el oyente.

Entre las diferentes colaboraciones con las que cuenta, cabe destacar las de Jaume Sisa e Irene Tremblay, Aroah, en “L’herència”, el tema que cierra el álbum.

Un disco muy cuidado hasta el último detalle, como el diseño del artwork, obra de Anna y Mar Girona, que sitúa a Raül Fernández en la primera fila de nuestra música, y del que aún podemos esperar mucho más, algo que siempre resulta muy positivo. Maribel Martínez, Muzikalia (October 2005)

 

Con la salida de su tercer disco, ya no cabe duda que Refree, o lo que es lo mismo, Raül Fernández, es uno de los principales compositores dentro del panorama nacional.

Mucho más luminoso y sonoro, pero igualmente con ese cierto regustillo agridulce de anteriores trabajos, “La Matrona” (Acuarela, 2005) continúa con la estela intimista dibujada por los dos LP que le preceden, pero ampliando las sonoridades de las que hacer uso.

Jazz, aire europeo, guiños a ABBA, a Cohen e incluso ritmos funky en la participación del propio Sisa. Sonidos más suaves, deliciosos, delicados y exquisitos traídos por los arreglos de violines, pianos y cuerdas, que para este disco se liman y abrillantan, corriendo todo prácticamente a cargo de Raül, excepto el bajo, que una vez más queda en manos de Federico Falkner.

Y de nuevo la voz de Aroah como guinda de un pastel dulce y rico. Un pastel sonoro donde el pop no queda encerrado en su propio significado, y las canciones son interpretadas de manera libre, con una base instrumental abierta y armonías más complejas que lo habitual en este estilo. Carnal, como sugiere su nombre, abierto e íntimo al mismo tiempo, “La Matrona” pone de manifiesto el talento de Refree y la capacidad de reinventarse y sorprender gratamente con cada nuevo trabajo. C.F. Esteban, La Fonoteca (January 2008)

 

Raül Fernández ha construido un disco luminoso, de sonido limpísimo y de carácter tal vez más accesible que “Quitamiedos” y “Nones”. Pero que nadie se lleve a engaño por el adjetivo “accesible”: La Matrona es un disco liberado de prisas, con todo a su tiempo, y lleno de plenitud en la composición y la ejecución, uno de esos trabajos en los que el peso del cómo y el quién (Rick Falkner, Josep Maria Baldomà y el resto) se iguala y hasta sobrepasa al qué de toda la vida. Como en un disco de jazz. Es inevitable pensar en bloques al echar un oído a La Matrona: el bloque castellano, en general lleno de luz, aunque mira “Color Mazapán”; el bloque catalán, en principio más íntimo. En otro nivel, el bloque de canciones que abren el disco: “Ya no hay pena” -haiku oleoso que tiene su contrapunto oscuro en “Misses Dites”- o “La invasión de los cuerpos” -con un swing inédito en el panorama pop independiente español pero reeditado más tarde en “Faltas Leves”-; y el grupo de temas que aparecen superado ese ecuador redondo que es “Glorietas”: “El sótano” -uno de los temas menos melódicos, y en el que tal vez la voz de Raül Fernández se muestra menos fuerte, pero queda inmediatamente enriquecido con fantásticos interludios jazzísticos que están lejos de ser concesiones a la galería- o “Els Peus Del Llit”, con circo final incluido. En todos ellos hay algo de nostalgia, de recogimiento, de calor de brasero, pero también de paseo pausado bajo el sol. Raül Fernández dice que se siente más compositor que cantante: toda una declaración de principios y honestidad, pues en La Matrona es de nuevo en la voz donde residen todas las dudas que se puedan querer plantear acerca de este tercer trabajo de Refree. El Mundo de Tulsa (April 2008)

 

“Nones”, celebrado precedente del disco que nos ocupa, supuso en cierto modo un sutil golpe en la mesa del indie. Como ya nos preocupamos entonces de señalar, la propuesta de Raül Fernández bajo el nombre de REFREE conllevaba un acercamiento a terrenos muy poco trillados por nuestro común de artistas indie. Terrenos musicales y terrenos temáticos. Una propuesta diferente. Tal vez no por completo conseguida, pero singular.

Aquellas claves tan singulares parece que se han convertido en marca de agua para la moneda emitida por REFREE. Porque “ La Matrona ”, su nuevo álbum es un valiente avance en la misma senda para llegar a lo que, con razón, define su hoja de promo como lo “entrañable”, lo surgido de los espacios sentidos y cerrados, de lo cómplice y familiar. Con más insistencia incluso que en “Nones”, en “ La Matrona ” hay, sobre todo, un homenaje al núcleo familiar, a la experiencia de los ancestros más próximos y al halo protector con que nos rodearon y que, llegado el momento, tanto cuesta corresponder.

Asimismo, Fernández alarga un tanto su adiós a los confusos referentes de la adolescencia estirada como chicle, mientras intenta palpar a tientas un lugar en el mundo. En la prematura cumbre del disco, plena de ironía, miniatura de perfección inmaculada, se descubren muchas de estas claves: “Ya no ha pena/ y las mujeres al pasar/ se me enredan/ en mi segunda mitad/ Es tan moderna esta ciudad/ que hay que celebrarlo todo/ Ya no hay pena/ con lo bien que se me da” . Ternura y sarcasmo bien orientados definen un momento cumbre de puntería. También la confusión de la persona y del autor alimenta parte de la sustancia de este disco, que si algo es, es íntimo.

Las músicas siguen buscando trazar largos puentes entre el pop y toda una educación musical en clave anglosajona, cierta tradición mediterránea y una querencia jazz cada vez más acusada. Las estructuras se complican, los minutajes se estiran o se acortan sin compromisos, y son tratados sin rigidez. Así hacen aparición disonantes rupturas en medio de homenajes velados al pop californiano (“Faltas Leves”). O pianos que lloran melodías lánguidas y parsimoniosas, dejándose ir sin miedo y peleando el espacio con los vientos (“Batís”). Hay en consecuencia un riesgo mayor en “ La Matrona ”, y así se incrementa la necesidad de más repasos y entrega para penetrar sus secretos. Secretos tejidos, sobre todo, desde la complicidad del propioFernández con nombres constantes como Ricky Falkner, los providenciales teclados de Josep María Baldomá, y un grupo de músicos de vientos y cuerdas que alimentan de precisos detalles cada minuto.

Disco más maduro que “Nones”, más extravagante también, prácticamente igual de sometido a una cierta irregularidad, tanto o más incrustado en la parte de atrás de los sentimientos y tribulaciones de Fernández, dándole el tiempo que se le debe dar a un buen vino para respirar, “ La Matrona” engancha. Es cierto que juega según sus reglas, que no busca complicidades sencillas sino exigentes y, sobre todo, sinceras. Pero las recompensa con generosidad. Enrique Martínez, Feedback-zine (August 2005)

 

Distinto, original, atrevido, musicalmente complejo, textual, líricamente ambiguo -más divertido de lo que pueda parecer en una lectura superflua-“La Matrona” es el tercer disco de Refree (ya lo saben, el alias bajo el que se esconde el pluriempleado músico barcelonés Raül Fernández, ex de Corn Flakes, entre otros muchos) y sirve para asentar su propuesta como una de las más brillantes surgidas en años en la música independiente nacional. En este disco notable -que no llega, empero, a la altura lírica del imprescindible “Nones”, su anterior trabajo- Fernández reflexiona sobre mujeres (la mujer madre, la mujer amante, la mujer sola, la mujer triste, la mujer joven y la no tan joven) para terminar hablando sobre la mujer-naturaleza (de ahí, creo, el título) con un repertorio entre el español y el catalán, que usa referentes más bien remotos para los habitualmente obtusos compositores nacionales (aquí se habla de Battiatio, Randy Newman, Leonard Cohen, Van Dyke Parks o Satie; palabras mayores, ya ven) para dar lugar a un repertorio único y personal; del ambiente cinematográfico de “La Reina de las Neus” al desconcertante triunfalismo de “Faltas Leves”, de la amarga, serena belleza de “Batís” -sin duda una de las canciones del disco- a los recuerdos confusos de “Glorietas” (con la indispensable Irene Tremblay), del funk barcelonés (si me aceptan el término) de “El Sótano” a los guiños de “Color Mazapán” (a la propia obra de Refree y a Leonard Cohen) o “El Cumpleaños” (una luminosa canción, con un bromón a costa de Abba incluido) para cerrar con algo que ya venía haciendo falta: el encuentro entre Refree -hoy- y Sisa -ayer- en “L´Herenciá”, la extraña canción -de nuevo con aires de funk catalán y de transición democrática- que cierra, por todo lo alto, este personalísima colección de poemas sobre mujeres que habitaron el pasado y que habitarán “esta ciudad”. Fernando Navarro, Indyrock (November 2005)

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