Refree

REFREE

Refree is the cult project of Raül Fernandez, one of the most renowned producers in Spain. Among his collaborations are artists such as Kiko Veneno, La Mala Rodríguez, Christina Rosenvinge and Sílvia Pérez Cruz. He has recently been working with Lee Ranaldo (Sonic Youth) on some sessions recorded in Barcelona and recently released.

Refree is the project where Raul Fernandez expresses his creative preoccupations with total freedom. In his last five records, each one fundamentally different from the other, (from Mediterranean song, to orchestrated pop and even free-jazz), Refree has developed a career that is unique in Spain and has become one of the most recognized cult artists in the eyes of the specialized public. His new record Nova Creu Alta is much more eclectic, going from the most lysergic psychedelia to rock riffs, it is as if Marc Ribot were playing Black Sabbath’s guitars.

Different influences and baroque arrangements flood this record that has one foot in the late 60s and another in the early 70s but it sounds modern. It is an album that is closely linked to the current social moment that his country is living, both for the aggressiveness of its sound and for the forcefulness of its lyrics that denounce the evils of a society in total decadence.

 

RAÜL FERNANDEZ: electric guitar, vocals

NICO ROIG: electric guitar, back vocals

XAVI LLOSES: keyboards

MIQUEL SOSPEDRA: electric bass, back vocals

ORIOL ROCA: drums

AUDIO

DISCOGRAPHY

PRESS

El polifacético Raül Fernandez, cuando no está colaborando o produciendo a Kiko Veneno, Silvia Pérez Cruz, Els Pets, Christina Rosenvinge o Josh Rouse, por citar sólo unos cuantos, se dedica a su proyecto más personal, Refree. Con cinco discos ya en la espalda, vuelve a la carga con este sexto álbum titulado Nova Creu Alta para convertirse en uno de los trabajos mas destacados del 2013. Refree da un triple salto mortal perfecto con este cambio de aires que se aleja de los anteriores discos, alguno de los cuales ya nos habían llamado la atención. Con La matrona (2005) fue, por ejemplo, escogido como tercer mejor álbum del año en Alta Fidelidad. Con Nova Creu Alta (El Segell, 2013), editado sólo en vinilo rojo y digital, genera un cambio de sonoridad: va a más y se mete de lleno en un rock psicodélico que por momentos nos traslada a los setenta. Así, nos gusta mucho Kikiriki, con unosriffs de guitarra sucios y distorsionados, también como los de La Festa, que enamoran con solo oírlos. Pero este nuevo trabajo de Raúl también viene cargado de contundentes letras protesta como lo es Els nostres pares, con una clara alusión a la situación social que se vive en su país y que, en algunos conciertos, dedica con cierta ironía a los Mossos. Esperamos que, a salvo de que nos encontremos con otro giro inesperado, el próximo trabajo de Refree siga ahondando por estas vibraciones tan singulares. ¡Queremos más, Raül! Sergi Serrano, Alta Fidelidad (January 2014)

 

Desde que los medios generalistas se ocuparon de la “ola pop catalana”, Refree no ha sido uno de los más destacados de esta escena de moda que tiende a empequeñecer lo que parece más que algo efímero. Tal vez sea porque Raül Fernández, cabeza del proyecto, parece ir por libre, alejarse de todo lo que conlleva la música que no es la propia música. Quizá porque han tenido que pasar tres años para que pudiéramos tener nuevo material del proyecto. Tras sus labores de producción con músicos tan distintos como Kiko Veneno, Fernando Alfaro, La Mala Rodríguez o Sílvia Pérez Cruz y dejar pasar tres años desde que editara nuevo material, ha decidido retomar Refree. Allí acude Fernández a recoger todo lo guardado para sacarlo, puede que buscando ese culto a la banda que se ha ido gestando a base de buenos trabajos. En ‘Nova Creu Alta‘ deja los sonidos más intimistas en busca de la experimentación y los toques psicodélicos en un trabajo 100% en catalán.  Desde los toques Radiohead de la introducción ‘NCA’ a la expresividad barroca que luce en ‘Kikirikí’, pasando por las referencias planetarias de ‘La Festa’ y el endurecimiento rock en el tono general del álbum, las  canciones se desenvuelven entre sus propios mundos, entre multitud de ritmos que dejan claro que esto no es una casualidad, que ‘Nova Alta Creu’ ha estado gestándose de forma concienzuda. El cambio coincide con el traslado de base. Fernández a mudado sus canciones a El Segell, discográfica de Primavera. De esta nueva alineación ha salido el álbum más creativo de Refree, una joya proyectada en 10 dosis y que se encuentra entre lo más destacable del pop nacional de este año. J. Castellanos, Hablatumúsica (September 2013)

 

Qué bueno que es Raül Fernández. En serio: no escatimemos elogios en él, porque hemos de buscar alguna forma de darle su justo reconocimiento y diferenciarlo de la gran masa, sobre todo en estos tiempos en los que la crítica musical corre riesgo de enterrarse en la adulación fácil y en el corta-pega de lo que quieran decirnos las notas de prensa. Tampoco es que vayamos a descubrirlo a estas alturas. El respeto se labra con hechos, y a Raül hace tiempo que se lo rifan artistas de todo tipo de estilo y rango. Y no parece que la variedad musical de los proyectos que llaman a su puerta vaya a amilanarle, ya que cuando le llega el momento de volcar su talento en Refree  -su proyecto más personal y en el que supuestamente trabaja sin cortapisas creativas de ningún tipo-, él parece disfrutar dando volantazos estilísticos y despistando al personal. Por ejemplo, poco o casi nada tiene que ver este Nova Creu Alta con el preciosismo acústico y orquestal de Matilda (2010), la anterior referencia de Refree. Esto es un disco de rock, pero rock al estilo de Refree; o sea, huyendo de lugares comunes, mimando la composición y sorprendiendo con unos arreglos que demandan lo mejor de los excelentes músicos de los que ha decidido rodearse. Resulta muy complicado definir con fidelidad lo que aquí suena. Tras una intro que parece descontextualizar entre cuerdas un canto folclórico que hasta podría sonar africano a oídos ajenos, entramos en el ajo de los sonidos más ásperos y contundentes que van a dominar el disco hasta el final, todo ello combinado con unas melodías que, en la frágil voz de Raül, suenan tremendamente evocadoras. Algunas piezas como Kikiriki parecen una peculiar puesta al día del rock sinfónico setentero, evocando sobre todo a los Genesis de The lamb lies down on Broadway (1974). Otras, como la intensa La festa nos adentran en atmósferas más oscuras que bien podrían colar como versión mediterránea deRadiohead. Tras sus últimos coqueteos con el bilingüismo, Refree termina de abrazar completamente el catalán para cantar los diez cortes de este disco, una decisión totalmente coherente con las referencias costumbristas que arrojan algunas de las letras. Tan solo me resta invitarte a sumergirte en uno de los mejores discos nacionales del año y desear suerte a Raül en su nueva aventura sonora y discográfica (esta es la primera referencia del sello de la gente del Primavera). Qué bueno es. Sergio Miro, Indienauta (November 2013)

 

Raül Fernández es, guardando las distancias estilísticas, el Mike Patton nacional: no puede parar de hacer cosas. Además de colaborar con infinidad de artistas tanto en el estudio como en directo y producir álbumes tan notables como losdos facturados por Nacho Umbert, el debut de Sílvia Pérez Cruz en solitario o el último de Kiko Veneno, tiene tiempo para dedicarse a Refree, proyecto en el que él está al frente a todos los niveles. ‘Matilda’, de 2010, era su último disco de estudio, pero no teniendo suficiente con la experiencia, Raül cogió a la banda que le acompañó en directo y la metió en el estudio a reinterpretar (también en directo) una selección de la ya extensa producción discográfica de Refree en ‘Tots Sants’, que vio la luz el pasado año, aprovechando el décimo aniversario de ‘Quitamiedos’, su debut. Comentaba Fernández en la hoja de prensa de ‘Tots Sants’ que el disco servía para dejar claro su compromiso con el proyecto, que pese a la multitud de asuntos paralelos en los que andaba envuelto, no pensaba abandonar sino todo lo contrario, pensando ya entonces en ponerse a trabajar en un nuevo álbum. Cumpliendo su promesa, vemos sin mucha dilación la llegada de ‘Nova Creu Alta’, el séptimo disco de Refree. Como si de un eterno explorador se tratase, Raül ha tocado varios palos en sus últimos álbumes: de los aires jazz de ‘La Matrona’ (2005) y ‘Els Invertebrats’ (2007) pasó a algo más abstracto y orquestal en el citado ‘Matilda’. Esa vocación de seguir adelante y abrirse paso a otros campos sigue más que presente en un álbum que no solo trae novedades en lo estilístico, sino también en su edición. La etapa con Marxophone ya es historia, pues el nuevo álbum de Refree es una de las primeras referencias de El Segell Del Primavera, nuevo sello discográfico por parte de la gente que hay tras el festival Primavera Sound. En lo puramente musical hay cambios, sí, pero la raíz de estos nuevos temas sigue siendo 100% Refree, lo que ocurre es que los ha vestido con un traje distinto al que nos tenía acostumbrados. Los aires folkies mediterráneos con toques jazz u orquestales dan paso a un sonido más enrevesado, psicodélico, con guitarras más potentes, por momentos luminoso, pero con puntos oscuros y en general con mucha más pegada que el delicado ‘Matilda‘ y demás predecesores. No olvidemos el eclecticismo de Raül y su pasado en grupos como Corn Flakes, con estrechas raíces en el hardcore y el punk. Por tanto, a quien conozca bien la carrera del barcelonés no debería extrañarle este lanzamiento. Y es que ‘Nova Creu Alta’ no es un disco de hardcore punk, pero sí suena al tipo de disco que ha hecho una banda con comienzos en sonidos más agresivos, como sucede a Standstill. Estos diez nuevos cortes pueden sonar a los mismos Standstill de los últimos años, a los Flaming Lips noventeros (‘Avui ho he vist’, ‘Orgia’, ‘Els nostres pares’) o simplemente y sin tener que recurrir a comparaciones con otras bandas, a una versión un poco asalvajada y con más pegada de sí mismo (‘La festa’). Nos comentaba Raül con el motivo de la salida de ‘Matilda’ que había empleado en sus discos tanto el castellano como el catalán para las letras, pero ese bilingüismo desaparece aquí en favor del catalán, tras unos cuantos álbumes de coexistencia. Lo que sigue bien vivo al margen de todo cambio es su talento para lograr melodías perfectas y dotarlas de los arreglos que éstas pidan. Otro buen trabajo de un artista incombustible. Miguel Sánchez, Jenesaispop (September 2013)

 

A Raül Fernandez nunca le ha gustado estarse quieto demasiado tiempo en un mismo sitio. Lo dicen todas las etapas que, de Corn Flakes a Élena, ha ido quemando hasta llegar a Refree y lo confirma ese espíritu inquieto que lo ha llevado a producir a Josh Rouse y Nacho Umbert, a colaborar con Nacho Vegas y Silvia Pérez Cruz o a comandar aventuras como la Rockdelux Experience. Y aunque aparente que de un tiempo a esta parte se encuentra la mar de a gusto en el pellejo de Refree, nada es lo que parece, y este Tots Santses la mejor excusa que podría haber encontrado para reinventarse por enésima vez y regrabar canciones de todos sus discos en solitario –solo el primerizoQuitamiedos (2002) se queda fuera de la revisión– coincidiendo con el décimo aniversario de su proyecto más personal y acompañado por Oriol Roca, Xavi Lloses y los Ciudadano y Maderita Cayo Bellveser y Xema Fuertes. A primera vista parecen cambios sutiles e imperceptibles, aunque la constante de estas canciones reinterpretadas en directo para una de las sesiones de la web Tots Sants es que potencia la cercanía y realza el corazón estilístico de cada una de las piezas. Así, del pop de sala de estar de “Un buen tío” al himno de sábanas revueltas que es “Faltas leves”, pasando por los desvíos hacia el jazz –“Raisa”–, el folk mediterráno –“Envejece”– y los pianos somnolientos –“Batís”–, el músico catalán parece contemplar todo su repertorio desde esa cima privilegiada que es Matilda (2010), pero sin llegar a romper con la identidad estilística de cada uno de sus discos. Y aunque algunas de las revisiones no lleguen a hacerle sombra al original –“Els veins nudistes” sigue sonando más desarmante en su primera encarnación–, Fernandez propone aquí un encomiable ejercicio de relectura de sí mismo culminado por una sobrecogedora versión de “Gallo rojo” de Chicho Sánchez Ferlosio rematada por las voces de Nacho Vegas y Sílvia Pérez Cruz. De nota. David Morán, Rockdelux (May 2012)

 

Raül Fernández és el més semblant a una divinitat entre el que tenim en el nostre univers musical. No, que se sàpiga no ha ressuscitat d’entre els morts el tercer dia, ni ha multiplicat els pans i els peixos, però és indubtable que té el poder de l’omnipresència. Va iniciar la seva trajectòria musical formant part de projectes com Corn Flakes i Élena, per  acabar convertint-se de mica en mica en una figura cabdal de la nostra escena, ja fos per la seva feina com a autor, signant d’obres tan notables com “La matrona”, “Els invertebrats” o “Matilda”, o en la seva faceta de productor, havent col·laborat al llarg del temps amb gent com, entre altres, Sílvia Pérez Cruz, Roger Mas, Mala Rodríguez, Josh Rouse, Christina Rosenvinge, Nacho Vegas, Nacho Umbert, Senior i el Cor Brutal… Per celebrar els deu anys que fa que s’amaga rere l’alter ego de Refree, Raül Fernández acaba de publicar “Tots Sants”, àlbum on reinterpreta alguns dels millors moments de la seva discografia en solitari. Versions que no disten en excés de les originals, però que tornen a donar bona mostra del talent com a creador d’un Raül Fernández capaç de teixir un discurs on afloren notes del pop més delicat (“Marcians”), la cançó d’autor (“Envejece” o una “La mestressa”, on es revela com un versió rejovenida del Joan Manuel Serrat de “Mediterráneo”) o fins i tot el jazz i el blues (“Raisa”). No, no és un Déu però algunes de les seves cançons semblen petits miracles. Oriol Rodríguez, Núvol (June 2012)

 

Matilda es el nombre que hubiese puesto Raül Fernández a su primogénito si hubiese sido niña. Pero nació niño. Matilda sí es el título de su quinto trabajo bajo el pseudónimo Refree, pero tampoco es este un trabajo en el que el músico y productor catalán explique demasiado de sí mismo. A Fernández no lo conocerás por lo que canta, sino por dónde pone el acento de su mirada, por cómo lo explica, por cómo proyecta su voz y, sobre todo, por cómo conduce la música; siempre de forma tierna y enrevesada, delicada y aventurera. Refree no se desnuda con las palabras. «Hace mucho tiempo que no escribo una letra en primera persona. En Quitamiedos hablé mucho en primera persona y no estaba preparado para eso», reconoce. Aquel disco lo grabó hace ya ocho años, pero desde entonces Fernández ha acentuado su pudor ante el modelo de cantautor confesional o el artista que vocifera su posición ante el mundo. Él disfruta más, y se siente menos vulnerable como autor, describiendo escenas y personas ante las cuales se posiciona como un observador desde la distancia. Es un modo distinto de desnudarse. Refree se desnuda cuando nadie mira. Minucioso y juguetón, Raül Fernández quería grabar esta vez un disco con menos instrumentos y músicos de lo habitual. Era lo que le apetecía después de Els invertebrats (2007) y tras un año de muchos viajes y muchas producciones. Encerrado a solas en su casa, fue moldeando las canciones. Las grabó, las retocó, las deshizo, las rearmó, se las miró desde dentro, se las miró desde fuera y aun así no acababa de estar convencido. Cuando el bloqueo y el agotamiento empezaban a hacer peligrar el disco, escribió un mailal productor estadounidense Brad Jones. Sí, Raül Fernández estaba a punto de delegar en un tercero ese trabajo por el que otros demandan sus servicios. «Incluso cuando le había enviado el mailpensaba: ‘Tendría que hacer yo todo el disco’. Pero cada vez tengo más claro que es complicado llegar igual de lejos con tu propio material si estás solo que cuando cuentas con alguien más». Y trabajando con el estadounidense (productor de Josh Rouse, Els Pets y Quique González), no sólo completó el disco, sino que aprendió cosas de un productor más bregado y experto. «Me enseñó a extraer el sonido específico y único de cada instrumento», celebra ahora. Y es sólo un ejemplo. Hoy se presenta un Refree con cinco discos a sus espaldas y cuatro músicos de apoyo. Un Refree últimamente obsesionado por el timbre de los sonidos. Un Refree aún indeciso a la hora de mostrar sus sentimientos de forma explícita. Un Refree que, como músico que es, ha aprendido a transmitir su personalidad más a través de la interpretación musical que de las palabras. Como decían Aerosmith: deja que la música hable por sí sola. Nando Cruz, El Periódico (January 2011)

 

Tenía, hasta ahora, la teoría de que los mejores discos de Refree eran los pares. Su quinto álbum no solo la hace trizas, sino que marca un antes y un después en la trayectoria del hiperactivo Raül Fernandez al tiempo que consolida su discurso, su mundo y su imaginario. “Matilda” rompe su alianza con el sello Acuarela y se convierte en la primera referencia de la etiqueta Marxophone. También reinventa el sonido del catalán, quien opta por compartir las tareas de producción con el estadounidense Brad Jones y, tras buscar en Els invertebrats (2007) un tono unitario con el apoyo de un grupo de jazz, aquí opta por una invasión de vientos y cuerdas que, en lugar de dotar de mayor solemnidad a las canciones (algo que solo sucede en el primer y último corte), contribuyen a crear un clima evocador, melancólico, algo nebuloso e irreal, como si las historias que cuenta Raül tal vez no hubiesen sucedido o fuesen simples trampas de la memoria. Si digo que consolida su imaginario es porque en sus crónicas costumbristas sobre personajes imperfectos pero reconocibles, que producen entre tristeza y ternura, se ve claramente, sin ninguna duda, la autoría de Refree, así como en la narrativa suave de su voz y la delicadeza e imaginación de los arreglos. Pero, con la ayuda de Jones, va un poco más allá y, mediante una sutil complejidad instrumental, crea esa sensación un tanto evanescente pero también carnal en el recuento de recuerdos que parecen llevarnos a unos años iniciáticos, repletos de preguntas, extrañezas y una sexualidad tímida. Y deja más cuestiones en el aire: ¿quién es Matilda?, ¿por qué los pies aparecen como imagen recurrente en todo el disco? David Saavedra, Rockdelux (December 2010)

 

Refree abre camino porque es el primero que ha editado disco bajo la etiqueta Marxophone, ese tinglado cooperativista que se han montado Nacho Vegas, Fernando Alfaro y él mismo, junto con la promotora I’m an artist, para autoeditarse. Matildatambién es una especie de revolución para Refree. Es su disco más intimista, el más complejo instrumentalmente –la mayor parte de las veces sutil, armonioso, con algún ornamento gratuito–. Tiene algunas de sus mejores canciones, como Ciempiés, Un buen tío –minuto y medio de exactitud musical, para qué más– o la ambiciosa Mil i un possibles finals. Marcians o Al senyor Beltran también son puntos álgidos de un disco lleno de historias intimistas, de vistazos desde la ventana, momentos que recuerdan al Tío Alberto de Serraty otros casi a Divine Comedy. Pero tómese esto sólo como una contextualización; la música de Refree es una de las más personales de las que se hacen en este país. Josu Lapres, Rollingstone Magazine (March 2010)

 

Después de flirtear con el jazz y su libertad de ejecución en sus dos anteriores discos, Raül Fernández vuelve tres años después con su trabajo más intimista y de pop de autor. Una colección de diez canciones que algunas pueden parecer de las más despojadas que haya escrito jamás. Pues todo lo contrario. Si bien algunas son extremadamente minimalistas en orquestación, también hay estructuras de lo más complejas y cuidadas pero que, de tan bien trazadas, se convierten en sencillas. “En pie”, un himno coral, incluso familiar, que no llega al minuto repitiendo así una fórmula abre-discos acuñada en sus últimos trabajos, da la bienvenida de manera pletórica y con gran solemnidad a lo que vendrá después: una tira de historietas que en ciertos momentos dejan de pintarse con tanto colorido. Como de cine es “Ciempiés”, la más completa y compleja, con principio-final tenso y tétrico y entremedias un r’n’b a ritmo de palmas. Algo nuevo en Refree. Hablando de nuevos lenguajes: la siguiente, “Un buen tío”, es un boceto al banjo y ukelele a ritmo country-folk que de tan cercano que es una delicia. “Els veïns nudistes” mimetiza con esa melancolía hogareña tan suya. “Al Sr. Beltrán” es una preciosa oda a un viejo amigo de la familia con la que no se puede ser más afectivo. “Marcians” es otro ejemplo de estructura esquelética que se va repitiendo y va creciendo hasta picos sublimes. Aunque como sublime, “10 mil i un possibles finals” que cierra el disco con el pop más vital, glorioso y coral que haya parido. Celestí Oliver, Mondosonoro (November 2010)

 

Raül Fernández vuelve a la actualidad musical tres años después de ‘Els Invertebrats’ con ‘Matilda’, quinto disco de Refree, su proyecto unipersonal. Inicialmente previsto para el año que viene, su salida se adelantó al mes pasado, presentando asimismo el sello de autoedición Marxophone, del cual es la primera referencia. Al igual que en ‘La Matrona’ y su anterior disco hasta la fecha, la duración ronda la ideal para un LP, y el corte inicial, ‘En Pie’, es un tema breve, una especie de introducción cantada, con alegorías religiosas, como si ‘Matilda’ se tratase de una misa (“El ritual es esencial, tengamos fe”, canta Raül). Otro paralelismo con su discografía pretérita es que el castellano y el catalán vuelven a ser los lenguajes empleados, esta vez a partes iguales, con cinco temas cantados en uno, y cinco en otro. Encontramos letras costumbristas, y hasta cómicas, como la de ‘Torpe’ (un tipo que siempre que mira con disimulo el culo de alguna chica, le pillan) o de viajes cuasi-imaginarios, como en ‘Ciempiés’ (donde el protagonista conoce en Nueva York a una señora como un ciempiés, que habla en inglés y se mueve en francés). Musicalmente ya no hay tantos paralelismos, pues el aroma jazz que se podía percibir ha desaparecido, en favor de arreglos orquestales como los de las citadas ‘En Pie’ o ‘Ciempiés’, o ritmos latinos en ‘Al Senyor Beltran’. La base folkie y acústica sigue presente, deliciosamente presente en ‘Un Buen Tío’ o en ‘Marcians’, por ejemplo. El último corte, titulado ‘Mil I Un Possibles Finals’, es el que más se distancia de la tónica general, más cercano al pop/rock, y con una curiosidad que Raül comentó en nuestra reciente entrevista, y es que cada estrofa está dispuesta de manera distinta: en una solo hay voces, después en otra entra un banjo, etc. Aunque sea un proyecto en el que él lleva las riendas, se ha sabido rodear de amigos para que el resultado sea sobresaliente: producido a medias entre Raül y Brad Jones, en el disco colaboran artistas de la talla de Josh Rouse, quien hace coros en ‘Eso está muy bien’ o Maria Rodés, quien también aporta coros, en su caso en ‘Marcians’ o en ‘Mil I Un Possibles Finals’, conformando otro gran álbum en la brillante carrera del multidisciplinar artista. Miguel Sánchez, Jenesaispop (December 2010)

 

La música de Refree funciona –al menos en mi opinión– a efectos retardados: acostumbrados a que la música nos empache de instantaneidad, sorprende que su propuesta más personal se aleje cada vez más de lo previsible y que, en sus últimas entregas, cueste de digerir con facilidad (aunque cuando se consigue la sensación es duradera y única). La música de Refree funciona –al menos en mi opinión– a efectos retardados: acostumbrados a que la música nos empache de instantaneidad, sorprende que su propuesta más personal se aleje cada vez más de lo previsible y que, en sus últimas entregas, cueste de digerir con facilidad (aunque cuando se consigue la sensación es duradera y única). A lo largo de casi media vida publicando discos (empezó a los diecisiete y acaba de rebasar la frontera de los treinta), Raül Fernández ha tenido oportunidad de probar muchos sabores musicales, y para la cuarta referencia de Refree, “Els invertebrats”, ha apostado por la improvisación con unos invitados de lujo, el trío de jazz de vanguardiaThe Sweet Cut (Giovanni di Domenico, Manolo Cabras y Oriol Roca), con quienes ha experimentado las mutaciones que sus propias partituras podían sufrir. Aunque la instrumentación esencial (piano, contrabajo y batería más las guitarras de Fernández) pueden hacer pensar en un acercamiento al jazz, bajo esta colección de piezas que encajan y desencajan, que implosionan y explosionan en ocasiones dentro de la misma canción (caso de “El puerto de los cristianos”) se esconde la verdadera esencia de su búsqueda musical: la pasión por la canción de autor de aires costumbristas e incluso tradicionales (“El sud”, triple salto mortal –voz más contrabajo– que recuerda la esencialidad de “El noi de la mare” que aparecía en “Inmigrasons”). Jordi Nopca, Mondosonoro (October 2007)

 

Convertido en uno de los productores del momento, Raül Fernández ha encontrado el tiempo necesario, 5 días en Bruselas, para grabar las canciones que forman su último disco, Els invertebrats, y que vuelven a transportarnos al universo propio de Refree. Un universo tranquilo y cercano. El espacio donde Fernández aborda temas cotidianos como la ciudad, las porteras, un despertar o los días en que oscurece antes. Todo ello tiene un sitio en Els invertebrats, donde entre canciónes en castellano y catalán Refree va articulando un discurso que se apoya en el acompañamiento musical del trío de jazz The Sweet Cut. Formado por Giovanni Di Domenico (piano), Manolo Cabras (contrabajo) y Oriol Roca (batería), es el conjunto que, en la mayoría de canciones, sustentan la voz de Raül Fernández. Si a eso se le suma la producción del propio Fernández tenemos el espectro sonoro por el que se pasean las canciones de Els invertebrats. Siempre delicada. Siempre buscando el detalle. Así es su música. Esta vez con la novedad de Sweet Cult. A más de uno algunos temas le parecerán demasiado jazzísticos, pero las propuestas de Refree siempre son arriesgadas. Y eso hay que valorarlo. Quizás con unos arreglos más tradicionales hubiese conseguido más adeptos, pero entonces no se trataría de un disco, el cuarto ya, de Refree. Quim García, Indyrock (June 2007)

 

Tercera entrega en cuatro años del geniecillo que se esconde tras el seudónimo de Refree. Raúl Fernández regresa con doce temas compuestos por él mismo y que en un ejercicio de abnegación no sólo interpreta a la guitarra y con su voz (incluso en los coros), sino que también se ha hecho cargo de todos los arreglos y ha producido el álbum apoyándose únicamente en Federico Falkner, su bajista habitual.

Que Raúl se desenvuelve con la misma facilidad en catalán que en castellano es un hecho que no nos sorprende a nadie: Quitamiedos (Acuarela, 2002) y Nones (Acuarela, 2003) así lo atestiguan. Por eso no deberá extrañar que haya prácticamente paridad de temas en ambos idiomas (cinco en catalán, siete en castellano). En cualquier caso, sea uno u otro idioma Refree vuelve a componer auténtica poesía ya sea en su fondo como en su forma. En lo primero con estrofas que llegan al alma, fascinante ejercicio lírico del que puede servir como ejemplo La invasión de los cuerpos (“Y dirán que no son suyos los fonemas / que las palabras son así: se van con quien les apetezca”) o El cumpleaños (“Nada que hacer / Aunque te despiertes de una vez / Y en el sofá está nublado…”); en su aspecto con una simbiosis perfecta entre lo cantarín de su lenguaje con los instrumentos de los que se rodea, especialmente acusada en los temas en catalán, idioma más musicable que el castellano por su característica sonoridad.

Si nos centramos en la instrumentación para quienes hayan seguido la pista a este compositor no pillará por sorpresa que estemos ante uno de los discos pop más instrumentados; La matrona (Acuarela, 2005) se acerca al concepto musical de la California de los Beach Boys de orquesta y coros cantarines pero manteniendo su propia identidad, que idealiza el estilo especial de los cantautores mediterráneos, a ratos tan épico como Serrat – de lo que da constancia Els peus del llit (“I Les cosas que diuen de mi…/ I Les coses que diran de mi… / I les coses que riuen amb mi”)- en otras ocasiones tan íntimo y nostálgico como Aute – de lo que puede dar fe Glorietas , donde además tiene a los coros a Irene Tremblay, Aroah). Ahora además se atreve con ambientes extraídos de cualquier club de jazz, donde se refugia con la ayuda de Eduardo Blanco a la trompeta y Josep María Baldomà al piano como en El sótano.

El arreglista catalán sigue empeñado, erre que erre, en demostrar que de un trabajo a otro puede superarse sin caer en la vulgaridad y dejando claro que los cantautores no tienen que ser tostones infumables para el público general, cuando detrás se sustentan en la vitalidad del hombre en todos sus estados y un puñado de músicos profesionales. Jorge Garcia, Alta Fidelidad (June 2005)

 

“Diremos todos que sí y habrá más huecos en las casas y nos veremos del perfil que nos queda mejor y sentiremos tanta euforia que no podremos ni dormir y haremos el amor más veces y mejor”.

Raül Fernández llevaba demasiado tiempo esperando poder decir algo así y, desde luego, era simplemente cuestión de días, porque la frase estaba allí y solamente había que encontrar el momento y la forma. Dejar puertas entreabiertas es lo que tiene, dejar que se cuele la corriente y lo renueve todo. Como el anuncio de algo sabido, hablamos de presunción, el presentimiento de que borrados los miedos y disperso el polvo de las canciones de cuna le llegaría el momento a un disco como este, en el que las mujeres, el amor, la luz y sobretodo el buen humor son capaces de eclipsar los momentos más amargos, que por cierto, siempre estarán ahí.

Haciendo gala de un buen gusto incuestionable, las influencias mediterráneas de “Nones” se mantienen y se entremezclan con un aire de luz más potente aún, estival. La cuerda y los arreglos tienen más importancia que en ninguna otra entrega del proyecto del catalán, e intensifican todo el significado de las canciones, que a su vez, son las más melódicas y complejas que jamás haya escrito: algunas parecen formadas en varias tomas, como si de tres canciones en una se tratara, es el caso de “La invasión de los cuerpos”, cuatro minutos de gracia y piano, dejando las estrofas desfilar, estallando en una fiesta. Podría parecer que no queda espacio para el abatimiento, pero sí lo hay, una tristeza nostálgica que ni tan siquiera es tal. Es la sutileza, decirlo todo de una forma literaria con la influencia de escritoras como Belén Gopegui o Carmen Martín Gaite, a quien guiña un ojo en “la reina de les neus”, dedicándole el título. Raül no sólo ha dado en el blanco con la temática, con el qué, acertando también en el cómo, en la capacidad descriptiva de unas canciones que son como pequeños retratos de sus aflicciones, deseos y ojeras.

El sonido impecable de la banda, la inestimable ayuda de Federico Falkner al bajo y codo con codo en las labores de producción. El talento de un Refree cada vez más en estado de gracia se ve aderezado por la presencia de un montón de registros e influencias del pop melódico de los años sesenta (coros incluidos) que hace saltar los muelles de esa reivindicación a quedarnos en la cama que es “Faltas leves”, donde habla del sexo como un arma de doble filo, de quien se engaña fingiendo que el amor es humedad. O del sabor a calma de “Misses dites” la moralina en misas dichas, con guitarra acústica y una reflexión que en cierto modo puede resultar hasta anacrónica.

El disco en sí es un gran acierto, como lo es “Batís”, el mejor corte, relajado y jazz, o sorpresas como “Els peus del llit” o “L´heréncia” con la colaboración de Aroah (una vez más) y la simbólica coda final de Sisa, o, como sin duda lo es dedicar tu mejor trabajo a tus abuelas.

Amabilidad por los cuatro costados y muy buen saber hacer que se quedan en eso, no en grandes elogios ni aplausos desmedidos. Nacido de pura sencillez para ser pura armonía, muy recomendable. El canto a la Mujer de uno de los mejores autores de nuestra escena. Juan Monge, Monopalacerecords Fanzine (July 2005)

 

La Matrona es el tercer trabajo de Raül Fernández como Refree, casi dos años después de la excelente acogida de Nones (Acuarela, 03). La clave de este músico está en hacer lo que en cada momento le ha apetecido, en aprender y no estar nunca quieto. Han pasado muchas cosas desde los tiempos de Corn Flakes, y Raül se ha convertido en uno de los músicos más respetados y admirados del momento.

Con La Matrona se aleja definitivamente de su primer álbum, Quitamiedos, y le sitúa en la senda luminosa de su anterior trabajo. Comparte con éste varias características, como el uso de catalán y castellano para explicar historias cotidianas con una naturalidad y sencillez muy elegante, y la calidez y el preciosismo instrumental que viste todo el álbum, desde el minimalismo de “Ya no hay pena”, tema que abre el álbum, a la riqueza de “Batís”.

Raül da rienda suelta a su imaginación para ofrecernos melodías llenas de clasicismo, que se mueven en un terreno tan abierto que va del jazz más libre (“Faltas Leves” o “El sótano”) al pop sin concesiones (“Glorietas”), en el que la instrumentación es deliciosa. El piano, junto con la voz de Raül, actúan de hilo conductor No abusa de los arreglos de cuerdas y viento. Cada instrumento tiene su razón de ser. El resultado es un trabajo de artesano, perfectamente entrelazado y esculpido, en el que no hay ataduras ni elementos restringentes. El sentimiento con el que canta las historias de sus canciones ayuda a que se cree una relación muy íntima entre él y el oyente.

Entre las diferentes colaboraciones con las que cuenta, cabe destacar las de Jaume Sisa e Irene Tremblay, Aroah, en “L’herència”, el tema que cierra el álbum.

Un disco muy cuidado hasta el último detalle, como el diseño del artwork, obra de Anna y Mar Girona, que sitúa a Raül Fernández en la primera fila de nuestra música, y del que aún podemos esperar mucho más, algo que siempre resulta muy positivo. Maribel Martínez, Muzikalia (October 2005)

 

Con la salida de su tercer disco, ya no cabe duda que Refree, o lo que es lo mismo, Raül Fernández, es uno de los principales compositores dentro del panorama nacional.

Mucho más luminoso y sonoro, pero igualmente con ese cierto regustillo agridulce de anteriores trabajos, “La Matrona” (Acuarela, 2005) continúa con la estela intimista dibujada por los dos LP que le preceden, pero ampliando las sonoridades de las que hacer uso.

Jazz, aire europeo, guiños a ABBA, a Cohen e incluso ritmos funky en la participación del propio Sisa. Sonidos más suaves, deliciosos, delicados y exquisitos traídos por los arreglos de violines, pianos y cuerdas, que para este disco se liman y abrillantan, corriendo todo prácticamente a cargo de Raül, excepto el bajo, que una vez más queda en manos de Federico Falkner.

Y de nuevo la voz de Aroah como guinda de un pastel dulce y rico. Un pastel sonoro donde el pop no queda encerrado en su propio significado, y las canciones son interpretadas de manera libre, con una base instrumental abierta y armonías más complejas que lo habitual en este estilo. Carnal, como sugiere su nombre, abierto e íntimo al mismo tiempo, “La Matrona” pone de manifiesto el talento de Refree y la capacidad de reinventarse y sorprender gratamente con cada nuevo trabajo. C.F. Esteban, La Fonoteca (January 2008)

 

Raül Fernández ha construido un disco luminoso, de sonido limpísimo y de carácter tal vez más accesible que “Quitamiedos” y “Nones”. Pero que nadie se lleve a engaño por el adjetivo “accesible”: La Matrona es un disco liberado de prisas, con todo a su tiempo, y lleno de plenitud en la composición y la ejecución, uno de esos trabajos en los que el peso del cómo y el quién (Rick Falkner, Josep Maria Baldomà y el resto) se iguala y hasta sobrepasa al qué de toda la vida. Como en un disco de jazz. Es inevitable pensar en bloques al echar un oído a La Matrona: el bloque castellano, en general lleno de luz, aunque mira “Color Mazapán”; el bloque catalán, en principio más íntimo. En otro nivel, el bloque de canciones que abren el disco: “Ya no hay pena” -haiku oleoso que tiene su contrapunto oscuro en “Misses Dites”- o “La invasión de los cuerpos” -con un swing inédito en el panorama pop independiente español pero reeditado más tarde en “Faltas Leves”-; y el grupo de temas que aparecen superado ese ecuador redondo que es “Glorietas”: “El sótano” -uno de los temas menos melódicos, y en el que tal vez la voz de Raül Fernández se muestra menos fuerte, pero queda inmediatamente enriquecido con fantásticos interludios jazzísticos que están lejos de ser concesiones a la galería- o “Els Peus Del Llit”, con circo final incluido. En todos ellos hay algo de nostalgia, de recogimiento, de calor de brasero, pero también de paseo pausado bajo el sol. Raül Fernández dice que se siente más compositor que cantante: toda una declaración de principios y honestidad, pues en La Matrona es de nuevo en la voz donde residen todas las dudas que se puedan querer plantear acerca de este tercer trabajo de Refree. El Mundo de Tulsa (April 2008)

 

“Nones”, celebrado precedente del disco que nos ocupa, supuso en cierto modo un sutil golpe en la mesa del indie. Como ya nos preocupamos entonces de señalar, la propuesta de Raül Fernández bajo el nombre de REFREE conllevaba un acercamiento a terrenos muy poco trillados por nuestro común de artistas indie. Terrenos musicales y terrenos temáticos. Una propuesta diferente. Tal vez no por completo conseguida, pero singular.

Aquellas claves tan singulares parece que se han convertido en marca de agua para la moneda emitida por REFREE. Porque “ La Matrona ”, su nuevo álbum es un valiente avance en la misma senda para llegar a lo que, con razón, define su hoja de promo como lo “entrañable”, lo surgido de los espacios sentidos y cerrados, de lo cómplice y familiar. Con más insistencia incluso que en “Nones”, en “ La Matrona ” hay, sobre todo, un homenaje al núcleo familiar, a la experiencia de los ancestros más próximos y al halo protector con que nos rodearon y que, llegado el momento, tanto cuesta corresponder.

Asimismo, Fernández alarga un tanto su adiós a los confusos referentes de la adolescencia estirada como chicle, mientras intenta palpar a tientas un lugar en el mundo. En la prematura cumbre del disco, plena de ironía, miniatura de perfección inmaculada, se descubren muchas de estas claves: “Ya no ha pena/ y las mujeres al pasar/ se me enredan/ en mi segunda mitad/ Es tan moderna esta ciudad/ que hay que celebrarlo todo/ Ya no hay pena/ con lo bien que se me da” . Ternura y sarcasmo bien orientados definen un momento cumbre de puntería. También la confusión de la persona y del autor alimenta parte de la sustancia de este disco, que si algo es, es íntimo.

Las músicas siguen buscando trazar largos puentes entre el pop y toda una educación musical en clave anglosajona, cierta tradición mediterránea y una querencia jazz cada vez más acusada. Las estructuras se complican, los minutajes se estiran o se acortan sin compromisos, y son tratados sin rigidez. Así hacen aparición disonantes rupturas en medio de homenajes velados al pop californiano (“Faltas Leves”). O pianos que lloran melodías lánguidas y parsimoniosas, dejándose ir sin miedo y peleando el espacio con los vientos (“Batís”). Hay en consecuencia un riesgo mayor en “ La Matrona ”, y así se incrementa la necesidad de más repasos y entrega para penetrar sus secretos. Secretos tejidos, sobre todo, desde la complicidad del propioFernández con nombres constantes como Ricky Falkner, los providenciales teclados de Josep María Baldomá, y un grupo de músicos de vientos y cuerdas que alimentan de precisos detalles cada minuto.

Disco más maduro que “Nones”, más extravagante también, prácticamente igual de sometido a una cierta irregularidad, tanto o más incrustado en la parte de atrás de los sentimientos y tribulaciones de Fernández, dándole el tiempo que se le debe dar a un buen vino para respirar, “ La Matrona” engancha. Es cierto que juega según sus reglas, que no busca complicidades sencillas sino exigentes y, sobre todo, sinceras. Pero las recompensa con generosidad. Enrique Martínez, Feedback-zine (August 2005)

 

Distinto, original, atrevido, musicalmente complejo, textual, líricamente ambiguo -más divertido de lo que pueda parecer en una lectura superflua-“La Matrona” es el tercer disco de Refree (ya lo saben, el alias bajo el que se esconde el pluriempleado músico barcelonés Raül Fernández, ex de Corn Flakes, entre otros muchos) y sirve para asentar su propuesta como una de las más brillantes surgidas en años en la música independiente nacional. En este disco notable -que no llega, empero, a la altura lírica del imprescindible “Nones”, su anterior trabajo- Fernández reflexiona sobre mujeres (la mujer madre, la mujer amante, la mujer sola, la mujer triste, la mujer joven y la no tan joven) para terminar hablando sobre la mujer-naturaleza (de ahí, creo, el título) con un repertorio entre el español y el catalán, que usa referentes más bien remotos para los habitualmente obtusos compositores nacionales (aquí se habla de Battiatio, Randy Newman, Leonard Cohen, Van Dyke Parks o Satie; palabras mayores, ya ven) para dar lugar a un repertorio único y personal; del ambiente cinematográfico de “La Reina de las Neus” al desconcertante triunfalismo de “Faltas Leves”, de la amarga, serena belleza de “Batís” -sin duda una de las canciones del disco- a los recuerdos confusos de “Glorietas” (con la indispensable Irene Tremblay), del funk barcelonés (si me aceptan el término) de “El Sótano” a los guiños de “Color Mazapán” (a la propia obra de Refree y a Leonard Cohen) o “El Cumpleaños” (una luminosa canción, con un bromón a costa de Abba incluido) para cerrar con algo que ya venía haciendo falta: el encuentro entre Refree -hoy- y Sisa -ayer- en “L´Herenciá”, la extraña canción -de nuevo con aires de funk catalán y de transición democrática- que cierra, por todo lo alto, este personalísima colección de poemas sobre mujeres que habitaron el pasado y que habitarán “esta ciudad”. Fernando Navarro, Indyrock (November 2005)

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