Os Meus Shorts

© Dani Alvarez

OS MEUS SHORTS

Os Meus Shorts, meaning “my shorts” in portuguese, is a band created by catalan guitarist and composer Nico Roig, focused on short structures of composition and improvisation. Going from 30 seconds to two minutes, the tunes covers a large variety of mind states, as little notes written in a notebook, pictures, small ideas… Os Meus Shorts is not a band, they are two, and in different countries.

 

NICO ROIG: guitar, keyboards
XAVI LLOSES: keyboards
JOACHIM BADENHORST: clarinet
MARCEL·LÍ BAYER: clarinet
ORIOL ROCA: drums, percussion

ROGER PUIG – PÍCNIC AL BÚNQUER

PÍCNIC AL BÚNQUER

Artist : Roger Puig
Release Date : September 3, 2016
Label : La Casa Calba
Format : CD

Recorded on September 2014 and March 2015 at Teatre de Ca l’Eril (Guissona, Spain)

Sound engineer and mixing: Joan Pons

Mastering: Yves Roussel

Photography and artwork: Maider Mendaza

String arrangements: Aleix Puig

Music and lyrics: Roger Puig

Buy album:

Roger Puig: vocals, backing vocals, electric and acoustic guitars

Enric Gómez: electric bass

Artur Tort: piano and Philicorda organ

Oriol Roca: drums and percussion

Nico Roig: electric guitar and backing vocals

Quartet Brossa (Aleix Puig, Pere Bartolomé, Imma Lluch, Quico Pugès): strings

Joan Pons: acoustic guitar, backing vocals, banjo, keyboards and analog tape

Roger Mas: backing vocals

 

Contact & booking: www.lacasacalba.org

KIKO VENENO – Sensación Térmica

Sensación Térmica

Artist : Kiko Veneno
Release Date : March 19, 2013
Label : Warner Music
Format : CD / Vinyl

Recorded at Estudios Calamar (Barcelona) by Juan Casanovas and Raül Fernandez and at Estudios Pocos (Sevilla) by Jacobo Fernández. Mixed and produced by Raül Fernandez. Mastered by Denis Blackham at Skye Mastering.

Buy album:

  • Kiko Veneno: vocals, electric and acoustic guitar
  • Raül Fernandez: guitars, keyboards, samplers, bass, vocals, percussion
  • Aleix Tobías: percussion
  • Rafa García: percussion
  • Miquel Sospedra: electric bass
  • Juan Ramón Caramés: electric bass
  • Sílvia Pérez Cruz: vocals
  • Oriol Roca: drums
  • Jimmy González: drums
  • Ana Gallardo: back vocals
  • Anabel Pérez: back vocals
  • Juan Ramón, Rafa “el ruso”: back vocals
  • Josep Lluis Pons: trumpet
  • Anabel Pérez: flute
  • Mario Mas: flamenco guitar
  • Nico Roig: guitar
  • Raúl Rodríguez: tres
  • Xavi Lloses: keyboards

 

www.kikoveneno.net

Press

 

Suerte tenemos de Kiko Veneno. Tampoco es tan común encontrarse con artistas que podrían estar tan ricamente tumbados a la bartola dándole vueltas a su pasado (que si un poco de Veneno por aquí y un “Échate un cantecito” por allá), pero que, sin embargo, siguen planteándose cada nuevo trabajo como un reto. Como un desafío. Suerte tenemos de Kiko Veneno, sí, flamenco sin manías que lo mismo pasea con gracejo por la música negra en “Babu” que retuerce trompetas y le busca las cosquillas al pop exótico en “La vida es dulce”.

El de Figueres, qué le vamos a hacer, siempre ha sido así, por lo que sería injusto señalar la presencia de Raül Fernandez (Refree) en la producción como un factor decisivo. Lo que sí que parece haber conseguido el barcelonés es poner un poco de orden en el dicharachero desparpajo de “Dice la gente” (2010) y trazar el camino más corto para alcanzar la esencia de las canciones. Ocurre, por ejemplo, con“Mala suerte” y, sobre todo, con “Los planetas” y “Malagueña de San Juan de la Cruz”, tres de esos viajes de ida y vuelta al flamenco que Kiko recorre aquí ligero de equipaje y asegurando que sí, que “es mejor así”.

Pero esto no sería un disco de Kiko si no estuviese ahí su poética vacilona y sus juegos de palabras, papeles que encarnan a la perfección “Namasté” y las rimas enlazadas de “No cal patir”, travesuras que no desentonan en un álbum que sabe ser, al mismo tiempo, humilde y complejo y con el que Veneno perpetúa su canto de amor a la vida. Y que dure. David Morán, Rockdelux (March 2013)

 

Kiko Veneno celebró el vigésimo cumpleaños deÉchate un cantecito durante el pasado ejercicio. Lo hizo en condiciones, con una reedición-bitácora que ningún fan debería pasar por alto y una serie de conciertos en los que la comunión con el público fue total. Podía haberse amorrado a tan jugoso pezón, porque la nostalgia y la evocación en bucle cada día acaparan más cuota de mercado. Pero el de Figueras ha preferido la pirueta en el vacío al salto con red. Y ha caído de pie.

Estamos ante un hito en la larga trayectoria del ciudadano López Sanfeliú, confirmación del excepcional estado de forma que atraviesa desde la publicación de El hombre invisible (2005). Cuando se supo que trabajaría bajo la tutela de Raül Fernández “Refree” –músico y productor polivalente en el que ya han confiado artistas como Fernando Alfaro, Christina Rosenvinge o Mala Rodríguez– hubo cierto arqueo de cejas. Estas diez canciones neutralizan los prejuicios a las primeras de cambio. La esencia venenosa permanece y, al mismo tiempo, se renueva un discurso capital en la historia del pop español.

Festín de poesía mundana y casera, Sensación térmica no escatima en cariño –La vida es dulce– ni en detalles: atentos al solo de Babú. Tampoco abdica de las formas que han modelado su carrera. La rumba Sabes o no es buen ejemplo de ello. Además, hurga en la herida cuando es necesario –la torrencial Mala suerte es una de las mejores canciones que haya escrito– y acude a los clásicos –elCánticode San Juan de la Cruz en Malagueña– con asombrosa naturalidad. Ejemplar, se mire por donde se mire.César Luquero, Rollingstone Magazine (December 2013)

 

Kiko se ha enfrentado a este nuevo disco con ganas de que un productor le llevara a un terreno novedoso. Ha sido el catalán Raül Refree quien lo ha hecho, gracias a una instrumentación diferente a la habitual de Kiko (trompeta, flauta, banjo, ukelele, mellotrón, etcétera) y a cuidadísimos (y a veces complejos) arreglos que miran más a las armonías que a los estilos. Otra cosa es que el resultado convenza a sus fans, acostumbrados a sus canciones más “comerciales” y aflamencadas. Y eso a pesar de que en sus textos, a la altura de sus mejores escritos, se reconoce el universo “veneno”. Un disco que nos deja joyas como “Mala suerte”, la preciosa “Namasté” con la radiante Silvia Pérez Cruz, la sorprendente “Babu” o la alegre “La vida es dulce”. Otra gran obra que cumple el tópico de ganar a cada nueva escucha y que tal vez será poco reconocida, aunque no sea la primera vez que le pasa. Kiko en libertad. Miguel Amorós, Mondosonoro (May 2013)

 

En 2012 Kiko Veneno recibía el Premio Nacional de Música Actual por “su contribución decisiva durante más de tres décadas y media a la integración de tradiciones musicales internacionales e hispanas”. Es un reconocimiento justo al hombre que se sacó de la manga “Volando voy”, primero escuchada a Camarón; fusionó sagazmente flamenco y rock junto a Raimundo y Rafael Amador en Veneno; y ha traído tantos personajes y canciones imborrables a la música popular de este país.

Entre este premio conmemorativo y el reciente 20o aniversario de “Échate un cantecito”, celebrado con una exitosa gira de recuperación del disco, podría pensarse que la carrera de Veneno ya pertenece a los museos y la nostalgia, pero nada más lejos de la realidad. Ahí queda algo tan vivo como “Sensación térmica”: un disco que conecta con el talento primordial, la actitud enérgica de “Veneno” (1977), sin renunciar, sería antinatural, a los rasgos de madurez propios de un hombre con su vida y un artista con su experiencia.

Desde hace tiempo Veneno quería trabajar con un productor renovador, y en el gran Raül Fernández, alias Refree, ha encontrado al aliado ideal, una forma de potenciar ese vínculo Andalucía-Catalunya que José María López Sanfeliu, nacido en Figueres, de madre catalana, siente muy dentro. Productor moderno pero conocedor de la canción y sus múltiples tradiciones, Refree (del que Veneno había admirado su trabajo con La Mala y la Original Jazz Orquestra, o Sílvia Pérez Cruz) parecía y fue el hombre adecuado para dar vida extra a unas canciones, por otro lado, entre las más inspiradas de su creador en mucho tiempo.

Comienza el disco con la afirmación existencial de “La vida es dulce” (“Quiero sentir el peso del mundo / Volver a oír / Entre las olas del mar / Del mar profundo / La voz lejana que me susurra / La vida es dulce”) y regresa, impoluto pero, a la vez, rejuvenecido, el mejor Veneno, haciendo equilibrios luminosos entre el flamenco pop y los sabores africanos. La instrumentación es rica, la canción es sencilla pero, a la vez, cuenta con múltiples estratos, algo que se repetirá (con variaciones: es un disco ecléctico como él solo) a lo largo de un viaje íntimo y a la vez expansivo. Viaje en gran parte a los orígenes, a la tierra y al barro, con el afán de movernos a olvidarnos de todos los artefactos que alguien nos hizo creer necesarios.

¿Canciones? Todas, de veras. “La vida es dulce” y también “Babú”, con su groove anguloso y un flow vocal casi black. “Namasté” y sus juegos de palabras, el fresco pasaje rock de “Mala suerte”, o “Los planetas” con su poética insuperable: “Qué fácil es pasar de helarte a quemarte / Yo no quiero vivir ni sufrir por amor al arte”. Y por supuesto –esa conexión catalano-andaluza– “No cal patir”, raro, gozoso acceso de Veneno en catalán después de “La rama de Barcelona” y aquella versión de “Balada per a un trobador” de Serrat. Pero quizás el mayor hallazgo sea “Malagueña de San Juan de la Cruz”, que debió empezar como flamenco puro y al final terminó en fascinante ejercicio lo-fi, de elementos tan escasos como poderosos; un caso sublime de pocas cosas bien dispuestas.

Es el retorno de Veneno, el mejor Veneno, ese que inocula la felicidad o la feliz melancolía con armas antiguas empleadas con mágica inocencia, infecciosa frescura. “Sensación térmica” se recordará, se vivirá. No hace calor: es la sensación térmica de que Kiko ha vuelto. Juan Manuel Freire, Stafmagazine (March 2013)

 

Kiko Veneno tiene a honra mantenerse como uno de los músicos más significativos y personales en el panorama pop nacional durante casi cuatro décadas. En los 70, parió junto a los hermanos Amador ‘Veneno’, uno de los discos más cruciales y valiosos de la música española, además de participar en, quizá, el más importante: ‘La leyenda del tiempo’, de Camarón de la Isla. En los 80, incidió en su faceta más transgresora y posmoderna, difuminando las fronteras entre el rock, el flamenco y el pop, escribiendo temas de éxito para Martirio y quedando adherido de forma indeleble en las mentes de toda una generación con sus apariciones televisivas. En los 90 le llegó el éxito comercial, con discos tan recordados como ‘Échate un cantecito’, aunque también terminó condenado por las exigencias contractuales de una multinacional que le exigía sostener su nivel de ventas. En los 00’s, logró liberarse de ese yugo, siendo uno de los primeros artistas de renombre en recurrir a la autoedición. Y en esta aún naciente década, tras ser galardonado con el prestigioso Premio Nacional de las Músicas Actuales, se ha propuesto reivindicar su absoluta vigencia y su inacabable hambre como compositor, primero con el loado‘Dice la gente’ y ahora con este ‘Sensación térmica’.

El de Figueres ha confiado, muy acertadamente, en apostar por un productor como Refree, un músico que no se asusta ante los retos y sabe hacer brillar al autor sin dejar de plasmar su impronta. En el caso de ‘Sensación térmica’, Raül Fernández aporta color y matices con bonitos e ingeniosos arreglos de viento, cuerdas, percusiones y guitarras, a la vez que logra remarcar el carácter versátil de Veneno. Así, este resulta igual de convincente acometiendo números abiertamente pop como el abrumador ‘La vida es dulce’ que abre el álbum, el juguetón ‘Los planetas’ o el vibrante tema que da título al disco, como arrullando un bolero como ‘Sólo con palabras’ o lanzándose a una iconoclasta fusión con toques de electrónica y fusión como la de ‘Babú’, uno de los cortes que mejor ejemplifica su permanente disconformidad y búsqueda.

En todo ese collage sonoro simbolizado en su bonita portada, sin embargo, también encontramos momentos puntuales en los que este encuentro entre dos interesantes y diferentes figuras de la música no termina de cuajar. Las interesantes ‘No cal patir’ y ‘Namasté’ (en la que colabora Sílvia Pérez Cruz) empiezan con buen pie, pero acaban perdiendo fuelle alargadas más de lo deseable; la rumba ‘Sabes o no’ no resulta convincente en su intento de combinar guitarras bluesy con percusiones excesivas y ‘Malagueña de San Juan de la Cruz’ no logra despegar pese a su curioso planteamiento lo-fi.

Pero esos pocos momentos de inconsistencia logran ser neutralizados por el inagotable ingenio del Veneno letrista, incansable en esos giros lingüísticos, retruécanos y juegos de palabras, todo un goce que suele fructificar en la sonrisa cómplice del oyente. Solo él sabe ser romántico, ácido, crítico y divertido a un tiempo, como hace aquí en la mencionada ‘Babú’ o en esa especie de chirigota-rock que es ‘Mala suerte’, que logra, insólitamente, resultar hilarante mostrando lo patético y miserable de nuestro mundo. ‘Sensación térmica’, además de ser perfecto ejemplo delo que predica, posiblemente será uno de los pocos álbumes de su discografía capaz de satisfacer a los seguidores de cualquiera de sus etapas anteriores y, a la vez, atraer la atención de públicos nuevos. Raúl Guillén, Jenesaispop (April 2013)

REFREE – MATILDA

Matilda

Artist : Refree

Release Date : January 1, 2010
Label : Marxophone
Format : CD /Vinyl
Produced by Brad Jones and Raül Fernandez. Recorded and mixed at Estudis Calamar (Barcelona) and Alex The great (Nashville). Mastered by Alex Psaroudakis at Hitmakers Mastering. Cover by Heiko Müller.
Go to REFREE
Buy Album:

An unorthodox and exploratory composer, who strikes a perfect balance between craftsmanship and the avant-garde, singer-songwriting and pop. We’re referring to Refree, the artistic name of the singer, guitarist, pianist and composer from Barcelona, ​​Raul Fernandez. On his fifth album, ‘Matilda’, Refree exploits the full potential of his songs with a highly original and surprising approach, conjuring up murky intimate sounds expressed in both Catalan and Spanish. Raul Fernandez has been touring Europe and America this year with American singer-songwriter Josh Rouse, and on ‘Matilda’ he worked closely with Brad Jones, producer of power-pop artists such as Matthew Sweet and Cotton Mather. Refree’s album is distinctly confessional and somewhat surreal and features collaborations with two of Catalonia’s most prestigious female vocalists, Maria Rodés and Silvia Perez Cruz.

 

  • Brad Jones –  electric bass, double bass, guitars, vibraphone, vocals, sampler, production
  • Chris Carmichael –  violin, viola, cello
  • Aleix Tobías –  percussion
  • Oriol Roca –  drums
  • Anna Carné –  cello
  • Sílvia Pérez Cruz –  vocals
  • Maria Rodés –  vocals
  • Josh Rouse –  vocals
  • Nico Roig –  guitar, vocals
  • Raül Fernandez –  guitar, vocals, composition

 

www.refreeweb.com

Press

 

Matilda es el nombre que hubiese puesto Raül Fernández a su primogénito si hubiese sido niña. Pero nació niño. Matilda sí es el título de su quinto trabajo bajo el pseudónimo Refree, pero tampoco es este un trabajo en el que el músico y productor catalán explique demasiado de sí mismo. A Fernández no lo conocerás por lo que canta, sino por dónde pone el acento de su mirada, por cómo lo explica, por cómo proyecta su voz y, sobre todo, por cómo conduce la música; siempre de forma tierna y enrevesada, delicada y aventurera.

Refree no se desnuda con las palabras. «Hace mucho tiempo que no escribo una letra en primera persona. En Quitamiedos hablé mucho en primera persona y no estaba preparado para eso», reconoce. Aquel disco lo grabó hace ya ocho años, pero desde entonces Fernández ha acentuado su pudor ante el modelo de cantautor confesional o el artista que vocifera su posición ante el mundo. Él disfruta más, y se siente menos vulnerable como autor, describiendo escenas y personas ante las cuales se posiciona como un observador desde la distancia. Es un modo distinto de desnudarse. Refree se desnuda cuando nadie mira.

Minucioso y juguetón, Raül Fernández quería grabar esta vez un disco con menos instrumentos y músicos de lo habitual. Era lo que le apetecía después de Els invertebrats (2007) y tras un año de muchos viajes y muchas producciones. Encerrado a solas en su casa, fue moldeando las canciones. Las grabó, las retocó, las deshizo, las rearmó, se las miró desde dentro, se las miró desde fuera y aun así no acababa de estar convencido. Cuando el bloqueo y el agotamiento empezaban a hacer peligrar el disco, escribió un mailal productor estadounidense Brad Jones.

Sí, Raül Fernández estaba a punto de delegar en un tercero ese trabajo por el que otros demandan sus servicios. «Incluso cuando le había enviado el mailpensaba: ‘Tendría que hacer yo todo el disco’. Pero cada vez tengo más claro que es complicado llegar igual de lejos con tu propio material si estás solo que cuando cuentas con alguien más». Y trabajando con el estadounidense (productor de Josh Rouse, Els Pets y Quique González), no sólo completó el disco, sino que aprendió cosas de un productor más bregado y experto. «Me enseñó a extraer el sonido específico y único de cada instrumento», celebra ahora. Y es sólo un ejemplo. Hoy se presenta un Refree con cinco discos a sus espaldas y cuatro músicos de apoyo. Un Refree últimamente obsesionado por el timbre de los sonidos. Un Refree aún indeciso a la hora de mostrar sus sentimientos de forma explícita. Un Refree que, como músico que es, ha aprendido a transmitir su personalidad más a través de la interpretación musical que de las palabras. Como decían Aerosmith: deja que la música hable por sí sola. Nando Cruz, El Periódico (January 2011)

 

Tenía, hasta ahora, la teoría de que los mejores discos de Refree eran los pares. Su quinto álbum no solo la hace trizas, sino que marca un antes y un después en la trayectoria del hiperactivo Raül Fernandez al tiempo que consolida su discurso, su mundo y su imaginario.

Matilda rompe su alianza con el sello Acuarela y se convierte en la primera referencia de la etiqueta Marxophone. También reinventa el sonido del catalán, quien opta por compartir las tareas de producción con el estadounidense Brad Jones y, tras buscar en Els invertebrats (2007) un tono unitario con el apoyo de un grupo de jazz, aquí opta por una invasión de vientos y cuerdas que, en lugar de dotar de mayor solemnidad a las canciones (algo que solo sucede en el primer y último corte), contribuyen a crear un clima evocador, melancólico, algo nebuloso e irreal, como si las historias que cuenta Raül tal vez no hubiesen sucedido o fuesen simples trampas de la memoria.

Si digo que consolida su imaginario es porque en sus crónicas costumbristas sobre personajes imperfectos pero reconocibles, que producen entre tristeza y ternura, se ve claramente, sin ninguna duda, la autoría de Refree, así como en la narrativa suave de su voz y la delicadeza e imaginación de los arreglos. Pero, con la ayuda de Jones, va un poco más allá y, mediante una sutil complejidad instrumental, crea esa sensación un tanto evanescente pero también carnal en el recuento de recuerdos que parecen llevarnos a unos años iniciáticos, repletos de preguntas, extrañezas y una sexualidad tímida. Y deja más cuestiones en el aire: ¿quién es Matilda?, ¿por qué los pies aparecen como imagen recurrente en todo el disco? David Saavedra, Rockdelux (December 2010)

 

Refree abre camino porque es el primero que ha editado disco bajo la etiqueta Marxophone, ese tinglado cooperativista que se han montado Nacho Vegas, Fernando Alfaro y él mismo, junto con la promotora I’m an artist, para autoeditarse. Matildatambién es una especie de revolución para Refree. Es su disco más intimista, el más complejo instrumentalmente –la mayor parte de las veces sutil, armonioso, con algún ornamento gratuito–. Tiene algunas de sus mejores canciones, como Ciempiés, Un buen tío –minuto y medio de exactitud musical, para qué más– o la ambiciosa Mil i un possibles finals. Marcians o Al senyor Beltran también son puntos álgidos de un disco lleno de historias intimistas, de vistazos desde la ventana, momentos que recuerdan al Tío Alberto de Serraty otros casi a Divine Comedy. Pero tómese esto sólo como una contextualización; la música de Refree es una de las más personales de las que se hacen en este país. Josu Lapres, Rollingstone Magazine (March 2010)

 

Después de flirtear con el jazz y su libertad de ejecución en sus dos anteriores discos, Raül Fernández vuelve tres años después con su trabajo más intimista y de pop de autor. Una colección de diez canciones que algunas pueden parecer de las más despojadas que haya escrito jamás. Pues todo lo contrario. Si bien algunas son extremadamente minimalistas en orquestación, también hay estructuras de lo más complejas y cuidadas pero que, de tan bien trazadas, se convierten en sencillas. “En pie”, un himno coral, incluso familiar, que no llega al minuto repitiendo así una fórmula abre-discos acuñada en sus últimos trabajos, da la bienvenida de manera pletórica y con gran solemnidad a lo que vendrá después: una tira de historietas que en ciertos momentos dejan de pintarse con tanto colorido. Como de cine es “Ciempiés”, la más completa y compleja, con principio-final tenso y tétrico y entremedias un r’n’b a ritmo de palmas. Algo nuevo en Refree. Hablando de nuevos lenguajes: la siguiente, “Un buen tío”, es un boceto al banjo y ukelele a ritmo country-folk que de tan cercano que es una delicia. “Els veïns nudistes” mimetiza con esa melancolía hogareña tan suya. “Al Sr. Beltrán” es una preciosa oda a un viejo amigo de la familia con la que no se puede ser más afectivo. “Marcians” es otro ejemplo de estructura esquelética que se va repitiendo y va creciendo hasta picos sublimes. Aunque como sublime, “10 mil i un possibles finals” que cierra el disco con el pop más vital, glorioso y coral que haya parido. Celestí Oliver, Mondosonoro (November 2010)

 

Raül Fernández vuelve a la actualidad musical tres años después de ‘Els Invertebrats’ con ‘Matilda’, quinto disco de Refree, su proyecto unipersonal. Inicialmente previsto para el año que viene, su salida se adelantó al mes pasado, presentando asimismo el sello de autoedición Marxophone, del cual es la primera referencia. Al igual que en ‘La Matrona’ y su anterior disco hasta la fecha, la duración ronda la ideal para un LP, y el corte inicial, ‘En Pie’, es un tema breve, una especie de introducción cantada, con alegorías religiosas, como si ‘Matilda’ se tratase de una misa (“El ritual es esencial, tengamos fe”, canta Raül).

Otro paralelismo con su discografía pretérita es que el castellano y el catalán vuelven a ser los lenguajes empleados, esta vez a partes iguales, con cinco temas cantados en uno, y cinco en otro. Encontramos letras costumbristas, y hasta cómicas, como la de ‘Torpe’ (un tipo que siempre que mira con disimulo el culo de alguna chica, le pillan) o de viajes cuasi-imaginarios, como en ‘Ciempiés’ (donde el protagonista conoce en Nueva York a una señora como un ciempiés, que habla en inglés y se mueve en francés).

Musicalmente ya no hay tantos paralelismos, pues el aroma jazz que se podía percibir ha desaparecido, en favor de arreglos orquestales como los de las citadas ‘En Pie’ o ‘Ciempiés’, o ritmos latinos en ‘Al Senyor Beltran’. La base folkie y acústica sigue presente, deliciosamente presente en ‘Un Buen Tío’ o en ‘Marcians’, por ejemplo. El último corte, titulado ‘Mil I Un Possibles Finals’, es el que más se distancia de la tónica general, más cercano al pop/rock, y con una curiosidad que Raül comentó en nuestra reciente entrevista, y es que cada estrofa está dispuesta de manera distinta: en una solo hay voces, después en otra entra un banjo, etc.

Aunque sea un proyecto en el que él lleva las riendas, se ha sabido rodear de amigos para que el resultado sea sobresaliente: producido a medias entre Raül y Brad Jones, en el disco colaboran artistas de la talla de Josh Rouse, quien hace coros en ‘Eso está muy bien’ o Maria Rodés, quien también aporta coros, en su caso en ‘Marcians’ o en ‘Mil I Un Possibles Finals’, conformando otro gran álbum en la brillante carrera del multidisciplinar artista. Miguel Sánchez, Jenesaispop (December 2010)

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