PICCOLA ORCHESTRA GAGARIN – PLATOS COMBINADOS

Platos Combinados

Artist : Piccola Orchestra Gagarin

Release Date : April 26, 2011

Label : Whatabout Music

Format : CD

Music composed and arranged by Angeli, Agranov and Roca except Corsicanskaya (traditonal) and Nine Whole Lives (by Amanda Jayne). Live album recorded by Dave Bianchi at Convent de Sant Agustí (Barcelona) on May 2010. Mixed and mastered by Roberto Monari. Pictures by Nanni Angeli. Cover design by Andrea Cirotto

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Piccola Orchestra Gagarin lives up to its name in every way. It’s small because there are only three players, but it sounds like an original orchestra (with instruments tuned to that point). And (Yuri) Gagarinis a nod to history’s first cosmonaut launched into space, with whom they share the same uncertainty when they go up on stage, never rehearsed.

This trio of the italian Paolo Angeli (Sardinian prepared guitar), the russian Sasha Agranov (cello) and catalan Oriol Roca (drums) has released the album Platos Combinados – “Mixed Dishes” – which is a true pleasure. All improvised on the spot, by the way, and characterized by creative freedom with no additives.

Who knows which planet they are on looking to for inspiration? But if you want a clue, know that their style is as much pop art as free jazz, indie and folk music of Sardinia.

 

  • Paolo Angeli: prepared sardinian guitar
  • Sasha Agranov: cello & saw
  • Oriol Roca: drums & percussion

 

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Un viaje musical a la Luna digno de un film mudo, con un punto humorístico a lo Wallace & Gromit. Una serie de escenas que se van sucediendo y que conforman ese trayecto de ida y vuelta al satélite, tratando de transmitir la incertidumbre que debían sentir los pioneros de los vuelos espaciales (en este sentido hay piezas que se titulanMercado de chatarra, El día que falló la nave, ¿Qué hacemos? Y Landing in a wrong place). Estas escenas o cuadros, que se grabaron de un tirón en un concierto, proporcionan a Platos combinados un aspecto programático, como un guiño a lo progresivo, que es una de las influencias claves en la música del trío. No obstante, dichas escenas son más un pretexto a partir del cual desarrollar la inter actuación entre los músicos, dando a las improvisaciones (toda la música fue improvisada) una especie de hoja de ruta, un contenido a partir del cual poder desplegarse en direcciones y sentidos abarcables, tanto para los músicos como para el oyente. Además, la suma de las distintas sensibilidades y procedencias de los músicos, enriquece el resultado. Angeli, con su improbable guitarra y su inesperado sonido, se mueve entre la música tradicional, el sonido más progresivo y la improvisación más abrupta. Agranov, con exquisita técnica clásica, proporciona los elementos más melódicos, con un ojo puesto en otras tradiciones y el otro en una estética más contemporánea. Roca, versátil y de adaptación rápida, proporciona toda clase de ritmos, más buscando la conveniencia temática que un estilo determinado. El conjunto es un disco sorprendente, un registro de su quehacer en directo. Que nadie espere, si tiene la oportunidad de verlos, ninguno de los temas aquí contenidos, pues a buen seguro se encontrará con una actuación totalmente distinta, aunque eso sí, con las mismas ideas y planteamiento. Germán Lázaro, Cuadernos de Jazz (May 2011)

 

Platos Combinados, el estreno del trío formado por el especialista en guitarra sarda preparada Paolo Angeli, el violonchelista Sasha Agranov y el baterista Oriol Roca, formación que atiende por el nombre de Piccola Orchestra Gagarin, es un disco conceptual en homenaje al mítico cosmonauta ruso. La música del grupo transita por los terrenos de la improvisación multi idiomática, territorio que está más allá de las formas y costumbres de lo que habitualmente se conoce por improvisación libre. Un terreno en el que hay melodías y ritmos marcados, e influencias múltiples que acuden desde terrenos tan dispares como el rock progresivo, la música tradicional, la música clásica, el jazz (más libre en unos momentos que en otros), y también desde la improvisación libre. Paolo Angeli tiene en su guitarra sarda preparada una máquina capaz de transmutarse en múltiples instrumentos: ora es una máquina creadora de ritmos, ora es un chelo; ora una guitarra, ora una máquina de hacer ruido. A veces, bastantes, es varios instrumentos a la vez, aunque en todo momento resulta una máquina de hacer música capaz de encajar y amoldarse a sus compañeros. Sasha Agranov se mueve con su violonchelo por la música clásica, el jazz o la libre improvisación. Oriol Roca con su batería y percusiones permanece atento en todo momento a sus compañeros, capaz de amoldarse a la perfección a sus necesidades. Uno de los posibles resultados de estos axiomas creativos en manos de estos tres artistas es Platos Combinados. Poco más de cuarenta minutos grabados en directo, en un suceso único, y no exclusivamente por lo irrepetible. Pachi Tapiz, Tomajazz (June 2011)

 

Ceux qui s’inquiètent de l’arrêt récent du programme de la navette spatiale américaine peuvent être rassurés, la relève est prête à entrer en action avec le trio Piccola Orchestra Gagarin (Paolo Angeli, Sasha Agranov, Oriol Roca). Les douze pistes sont très variés mais la fraicheur est omniprésente. On sent la bonheur d’être ensemble, de jouer, de creer et on imagine que le trio doit être excellent en live. Mais sur le CD il est déjà très bien. Ce trio n’est que de bonheur, et représente une étape intéressante dans la musique de Paolo Angeli, que je suives depuis quelques années maintenant. Ici, il a trouvé des complices à sa mesure, Roca est un batteur énergique et créatif. Un disque hautement recommandé, un voyage dans l’espace vraiment pas cher, merci au trois! Joël Pagier, Jazzman Magazine (October 2011)

 

Si la improvisación es una exploración del espacio sonoro, la Piccola Orchestra Gagarin se lo toma al pie de la letra y viste de astronauta. Orchestra que, de tan Piccola, es sólo de tres: el ruso Sasha Agranov (chelo), el sardo Paolo Angeli (guitarra sarda preparada) y el barcelonés Oriol Roca (batería). Fans del ruso Yuri Gagarin (en los bandos de la carrera espacial eligen –por paralelismo con las condiciones laborales del jazz- a la cenicienta), sobrevuelan paisajes del planeta musical en una combinación muy particular de vuelos de improvisación libre que pueden aterrizar, si el giro orbital de la inspiración lo permite, en la estación de la música tradicional sarda (de la que Angeli es un experto con libro). La particularidad de su instrumentación, la falta de prejuicios y su escaso sentido del ridículo (ni la Unión Soviética más decadente permitiría semejantes trajes espaciales), les permiten ser cercanos al público más refractario y dar luz a una música estelar que lo mismo vuela muy alto que levanta el polvo de las carreteras secundarias. Carlos Pérez Cruz, El Asombrario (April 2013)

 

Un nuevo grupo de música orbita por Barcelona con una propuesta que no tiene desperdicio. La Piccola Orchestra Gagarin hace honor a su nombre en todos los sentidos. Es pequeña porque son tres, pero suena como una original una orquesta (con instrumentos tuneados con tal intención). Y lo de Gagarin es un guiño al primer cosmonauta de la historia que se lanzó al espacio con la misma incertidumbre que ellos cuando suben a un escenario: nunca ensayan. Este trío formado por el italiano Paolo Angeli (guitarra sarda preparada), el ruso Sasha Agranov (chelo) y el barcelonés Oriol Roca (batería) acaba de publicar el disco Platos combinados, que es una auténtica gozada. Por cierto, tampoco ensayaron antes de grabarlo. Lo suyo es la libertad creativa sin aditivos. Pero si quieren alguna pista, que sepan que su estilo tiene tanto de pop de vanguardia como de free jazz, indie y música tradicional de Cerdeña. Pues nada, háganme caso y síganle la pista, aunque a saber por qué planeta andarán buscando inspiración. Núria Martorell, El Periódico (April 2011)

 

Registrazione in presa diretta e oculata scelta dei pard – si ripropongono nel disco della Piccola Orchestra Gagarin, un ensemble paneuropeo che Angeli condivide con il violoncellista russo (ma di origini ebree) Sasha Agranov e con il batterista catalano Oriol Roca. È la prima volta, a parte qualche situazione occasionale, che ci è dato di vedere Angeli all’interno di un vero e proprio gruppo; e innanzi tutto è bene capire, visto il suo ruolo polivalente, come un trio per numero di gambe e braccia sia a tutti gli effetti un quartetto, dal momento che lo strumento da lui utilizzato permette di ricoprire allo stesso tempo sia un ruolo melodico sia un ruolo ritmico. All’interno di questa situazione è poi interessante seguire il confronto / scontro fra il violoncello di Agranov e la chitarra sarda che di fatto è utilizzata anche come un violoncello. Per cui la situazione che ne deriva è piuttosto intricata e complessa. I caratteri della musica mi paiono di tradizione tipicamente mediterranea (presente nei geni di tutti e tre i musicisti), seppur rivista amorevolmente in chiave jazz, sia per quanto concerne i suoni sia per quanto concerne le melodie, e in tal senso riveste un particolare ruolo trainante la versione di un classicone della tradizione sarda qual è La corsicana (Corsicanskaya) che Angeli canta con quella passionalità messa in campo ogni qualvolta si cimenta con il folclore della sua terra. Ma la centralità attorno alla quale ruota il disco, come una navicella spaziale intorno alla terra, è di tipo più concettuale, e per afferrarla basta semplicemente osservare come sono vestiti i musicisti nelle immagini di copertina, o il nome stesso del gruppo e una scaletta che inizia con Rampa di lancio, prosegue con la storica espressione поехали (pojechali, cioè siamo partiti), con Keдp in orbit (il ‘cedro’ in orbita), con un Rave nell’anello di Saturno e si appresta a terminare presso la nota località russa Takhtarova… e può essere che non sia riuscito a cogliere tutti i riferimenti. I più riottosi alla comprensione, ma non credo ce ne siano, vadano poi a vedere cosa accadde 50 anni fa (12 Aprile 1961) e avranno tutto chiaro. (Sands-Zine, February 2012)

 

Nel piccolo palco sulla terrazza che sovrasta il Rifugio Comici, in Val Gardena, alle pendici del Sassolungo, con uno sfondo di incomparabile bellezza, sono atterrati, per la prima volta in Italia, i tre candidi astronauti della Piccola Orchestra Gagarin: Paolo Angeli, con la sua chitarra sarda preparata in costante evoluzione tecnologica ed espressiva, il violoncello del russo Sasha Agranov e la batteria del catalano Oriol Roca. Rispetto al disco registrato due anni fa, «Platos combinados», il trio mostra un affiatamento crescente, grazie al fatto che i componenti vivono nella medesima città, Barcellona, e suonano spesso insieme. La ben nota creatività di Angeli, insieme alle rilevanti doti tecniche ed espressive dei partner, che si sono conosciuti in Olanda dove entrambi studiavano musica elettronica, una buona dose di umorismo – i tre arrivano in scena con tute e caschi da astronauti, introdotti dalla voce registrata dell’astronauta russo -, l’utilizzo di materiali musicali di matrice popolare (un canto russo, la Corsicana in dialetto gallurese ribattezzata per l’occasione Corsicanskaya) intonati rispettivamente dalle voci di Agranov e di Angeli, inseriti in suite che alternavano parti composte e parti improvvisate con leggera naturalezza, tra free improvisation e riff di matrice rock, hanno convinto e deliziato il folto pubblico che ha raggiunto il noto rifugio. Vincenzo Fugaldi, Südtirol Jazz Festival (July 2012)

 

Penso che Paolo abbia goduto non poco, lui grande fan di Tom Cora e amante del violoncello a poter suonare con un musicista poliedrico come il russo Sasha Agranov. Da anni Paolo ha infatti aggiunto un altro ponte mobile alla sua chitarra sarda modificata in modo da poterla suonare con un archetto proprio come un violoncello. Ero molto curioso di sentire questo trio (Paolo Angeli, chitarra sarda modificata; Sasha Agranov, violoncello e loops; Oriol Roca, batteria) all’opera, il titolo di Piccola Orchestra prometteva già bene e l’aggiunta del nome dell’eroe dello spazio sovietico lo rendeva ancora più interessante. E le attese non sono rimaste deluse. I tre assieme letteralmente spaccano creando un disco di puro crossover post moderno assolutamente azzeccato e potente: non un solo calo di tensione per tutti i … minuti di durata del cd, un unico flusso musicale che si muove tra free jazz, contemporanea, improvvisazione, musica popolare sarda (eccezionale la versione della Corsicana con Paolo al canto), musica spagnola, russa e arabeschi vari.I tre sono eccezionali e si integrano benissimo tra loro: Oriol Roca è un batterista perfetto, flessibile e perfettamente a suo agio nei poliritmi e capacissimo di suonare anche al di fuori della pulsazione, una spalla perfetta per Angeli e Agranov che si disputano allegramente i territori del basso continuo e della melodia, saturando ogni spazio libero possibile e creando una corrente sonora in continua mutazione. Simbiosi perfetta, inter-play perfetto. Mai una sbavatura, mai una caduta di stile.Grande Paolo come sempre alla ricerca continua di nuovi territori e di nuove possibilità! Andrea Aguzzi, Italia Paperblog (February 2012)

 

Musica ed emozioni negli stazzi con la Piccola Orchestra Gagarin. Chiamiamolo stralunamento. È l’effetto a cui si viene esposti quando si ascolta la musica della Piccola Orchestra Gagarin, band che ha inaugurato a Tempio la XVIII edizione di “Isole che parlano”. Un’inaugurazione duplice, visto che a Tempio il festival, nato e cresciuto a Palau, non era mai arrivato. Un piccolo limite geografico ora finalmente superato. Per entrare nell’atmosfera del festival non poteva esserci proposta più appropriata della Piccola Orchestra Gagarin, quella che, per il curriculum dei suoi componenti, è una vera all stars band: un violoncellista, Sasha Agranov, che vanta collaborazioni con Patti Smith, un chitarrista, Paolo Angeli, inventore di una prodigiosa chitarra di cui va giustamente fiero, e Oriol Roca, talentuoso batterista catalano. Annunciato da uno speaker d’altri tempi (lo stesso che accompagnava le imprese spaziali dei primi astronauti sovietici), l’equipaggio della sperduta navicella della Piccola Orchestra Gagarin, munito di tute rigorosamente taroccate, ha calcato il suolo degli stazzi tempiesi con ironica marzialità. I tre viaggiatori dello spazio hanno raccontato a modo loro l’epopea di Jurij Gagarin, esaltando la figura del cosmonauta russo con un repertorio originalissimo. Non a caso, i tre concepiscono la musica come un “piatto combinato” nel quale si possono trovare gli ingredienti più disparati: la tradizione sarda, certe sonorità indie, suggestioni psichedeliche, il classico rimaneggiato e altro ancora. L’effetto garantito è il piacevole “stralunamento” di chi ascolta una musica (si pensi alla “Corsicanskaya”) di grande impatto e atmosfera. La Nuova Sardegna (September 2014)

 

Una giornata memorabile – l’ultima – che ha dato il sigillo in modo effervescente al trentennale della rassegna, iniziando con i numerosi concerti in altura, dalla Badia a Merano 2000 al Sassolungo, tra i quali si è distinto quello al Rifugio Comici, con Paolo Angeli, la sua eccentrica chitarra da lui stesso progettata, e la Piccola Orchestra Gagarin intenta a seguire percorsi insoliti e rapsodici, largamente improvvisati, tra il folklore sardo, la musica russa e i colori catalani. Giuseppe Segala, Alto Adige (July 2012)

 

“Platos combinados” és el títol de l’únic enregistrament, fins avui, del trio Piccola Orchestra Gagarin. Un títol que es correspon a la seva proposta. Plats combinats, que no precuinats. Plats combinats molt ben elaborats amb matèries primeres fresques i de gran qualitat. Plats combinats totalment saborosos. Són un collage viu, en moviment continuo i imprevisibles. Interactuen amb els principis de la dinàmica dels fluids. Agafen, mesclen, dilueixen, separen,…, i continuen. Viatgen per paratges múltiples i èpoques diferents, polvoritzen les lleis de la versemblança amb fina ironia surrealista. Música antiga, rock, barroc, música popular –africana, sarda, jueva,…-, jazz, electrònica, rock progressiu, psicodèlia de la cort del rei Crimson i improvisació, molta improvisació. Joan Cortès (June 2012)

 

La all stars band composta dal violoncellista russo-israleliano Sasha Agranov (collaborazioni con Patti Smith), il chitarrista sardo Paolo Angeli e dal batterista catalano Oriol Roca, ripercorre la missione del cosmonauta russo a bordo del Vostok 1, con un viaggio in forma suite, in cui i generi musicali vengono fatti a brandelli per essere riciclati in un avvincente mosaico. La Nuova Sardegna (August 2014)

 

Ai piedi del Limbara, l’avventuroso viaggio pioneristico del trio “Piccola orchestra gagarin” ha coinvolto e appassionato il pubblico presente all’anteprima della XVIII edizione del festival Isole che Parlano. Nell’area antistante la chiesa campestre della Santissima Trinità di Tempio Pausania si sono esibiti – con tute da astronauta taroccate – il violoncellista israeliano-russo Sasha Agranov, il chitarrista gallurese Paolo Angeli e il batterista catalano Oriol Roca. La loro musica ha sintetizzato i percorsi di tre musicisti onnivori, che scelgono la metafora del viaggio nello spazio e nell’arte culinaria, per accostare sapori differenti: episodi indy rock, pop d’avanguardia, jazz e musica tradizionale della Sardegna. Immancabile in scaletta il brano Corsicanskaya, la track album che accompagna l’avvincente video girato nel Can Maño di Barceloneta – pillole di bontà, tra calamari, sardine e triglie di scoglio – vero e proprio quartier generale del trio. Isole che Parlano (August 2014)

 

L’orchestra delle stelle. Nel 1961 Yuri Gagarin galleggiava per primo intorno alla terra. A 50 anni il trio Piccola Orchestra Gagarin (Paolo Angeli alla chitarra sarda preparata e alla voce, Sasha Agranov al violoncello ed Oriol Roca alla batteria) ricrea le stesse emozioni di quest’avventura nello spazio! Il Resto del Carlino (July 2012)

 

Per una volta inizio un post non con il titolo disco/nome band ma con un video. Prima una precisazione doverosa: non credo sia sotto licenza Creative Commons, con tutto ciò che ne consegue. Però trovo che questo video della Piccola Orchestra Gagarin possa essere un’ottimo biglietto da visita e una buona presentazione della band. Non so che impresionila visione di queste immagini possano dare ad uno spettatore, ma corrispondono in buona parte a quelle che mi ero ricreato ascoltando la musica di Platos Combinados. Atmosfere quasi “d’altri tempi” o anche d’altri luoghi. Tre viaggiatori che si incontrano in una locanda pubblica ed iniziano a parlare tra loro. Invece che le parole usano le note. Ciò che ne esce è un discorso unico, nuovo. Farina, uova e burro. Tre elementi decisamente diversi tra loro ma che si uniscono e ne esce una torta. Buonissima. E personale. Possono cambiare i dosaggi, e basta un minimo che si riconosca uscire qualcosa di nuovo, dove l’importanza non è tanto il fattore novità, una torta è pur sempre una torta, ma qualcosa di unico, che solo con quel dosaggio degli ingredienti momentaneo e personale che crea identità. Come al solito questo è uno di quei casi appunto in cui le etichette sono o troppo vaghe o troppo precise e rimandanti a qualcosa di immaginariamente completamente diverso. Indie rock, così anche li ho visti definire. Sicuramente hanno elementi di questo tipo. Indie lo sono, come chiunque non sia conosciuto a livello massivo. Rock possibilmente anche, richiami in tal senso vi possono essere. Di fatto non c’entrano nulla con l’immaginario comune dell’indie rock. Loro altresì si definiscono sperimentali ed improvvisativi. Altri due elementi che si possono applicare a tutto. Basti pensare ad un concerto jazz in cui di base si improvvisa e in cui si cerchi di uscire dagli standard. Ecco. Non è un disco jazz. Sembra quasi un viaggio. Magari dello stesso Gagarin. Lo spazio, la luna, le immensità interplanetarie. Ma… il tutto visto dal circolo di campagna negli anni sessanta. Televisore in bianco e nero, gente che il domani luna o non luna sarà sempre lì, gente che si ritrova per stare in compagna, per parlare, per suonare. E il cerchio si chiude. Col naso su immagini in bianco e nero, ascoltare questa chiacchierata composta da musica.

ps: una nota importante. La Piccola Orchestra Gagarin è formata da: Sasha Agranov, Russia (cello, loops); Sasha Agranov, Italia (cello, loops); Oriol Roca, Spagna (drums, objects). Il luogo Barcellona. Fede Marini, Canili d’Adda (March 2011)

 

Musica come divertimento dell’esplorazione: la Piccola Orchestra Gagarin .“Pronto Yuri? Sono Gagarin”. Comincia scherzosamente questa chiacchierata. Così come ha un lato di goliardia l’approccio alla musica della Piccola Orchestra Gagarin, trio con campo base (anzi, bisognerebbe scrivere base spaziale) a Barcellona. Formato da Paolo Angeli (chitarra sarda preparata), Oriol Roca (batteria e percussioni)  e Sasha Agranov (violoncello e sega ad arco). Un sardo, un catalano, un russo per una musica che nasce in tempo reale, con il divertimento e il senso dell’avventura che viene dall’esplorazione. Come faceva Yuri Gagarin, nume ispiratore e padrino ideale del trio. Abbiamo intercettato Paolo Angeli, uno dei tre astronauti protagonisti del video di Corsicanskaya, per un mese al primo posto della classifica di Allaboutjazz.Cristiano Sanna, Tiscali (March 2012)

 

La peripècia del cosmonauta soviètic és l’excusa amb la que tres músics de l’escena subterrània de la ciutat comtal van fundar un projecte que du precisament per títol Piccola Orchestra Gagarin, i que tot just acaba de publicar el seu primer treball: Platos combinados (Whatabout Music). Paolo Angeli, a la guitarra sarda preparada —un instrument que fins i tot ha seduït a Pat Metheny—, Sasha Agranov, al violoncel, i Oriol Roca, a la bateria, els membres d’aquesta singular aventura van presentar la bona nova en un concert al Robadors 23, ara fa un any i escaig, i van enregistrar el CD en directe uns mesos després al Convent de Sant Agustí. Un altre personatge de la perifèria jazzistico-barcelonina, Dave Bianchi, va posar el seu segell discogràfic al servei dels gagarians. El disc es presenta avui, 14 d’abril, al Jamboree. I en què consisteix l’aventura gagariana? Doncs en un viatge astral per etapes, amb paisatges i passatges concatenats, a mig camí entre l’avantguarda, la música improvisada, la dolça foscor progressiva i, fins i tot, el folklore sard. Pel camí, trobem fragments deliciosos fruit de les escomeses líriques d’Angeli amb el seu particular instrument; apunts que han fet de l’italià un dels músics més reputats de l’escena del jazz d’avantguarda a nivell internacional, que l’han dut a compartir taules amb Fred Frith, Antonello Salis o Hamid Drake. Música celestial, en el sentit més opac del terme, profunda, bella i esfereïdora alhora, assaonada per la tímbrica incisiva de l’israelià-rus-ravaler Sasha Agranov —un violoncel·lista conegut pels lectors de Jaç per la seva tasca al servei del grup Selva de Mar, citat molt tangencialment a Enderrock.cat per posar les seves cordes al servei de Patti Smith—, i per la pulsació filosa del bateria Oriol Roca, un timbaler que ha posat el seus cuirs i platerets al servei de molts jazzmen comtals. Martí Farré, Vilaweb (April 2011)

GIULIA VALLE – LÍBERA

Líbera

Artist : Giulia Valle

Release Date : December 13, 2015

Label : Temps Record

Format : CD

Produced and distributed by Temps Record
Recorded at Grabaciones Silvestres (Barcelona) on February and June 2012 Recording engineer: Joaquim Puigtió. Mixes and co-production: Joel Condal Artistic production: Giulia Valle Artwork: Gonzalo Elvira Design: Alex Gifreu

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Buy album:

 

  • Giulia Valle: double bass, compositions
  • David Soler: electric guitar, pedal steel
  • Pablo Selnik: flute
  • David Pastor: trumpet
  • Rusó Salá: voice on tracks 2, 3 & 7
  • Edurne Arizu: Accordion
  • Oriol Roca: drums and vibraphone on tracks 4, 6 & 7

 

www.giuliavalle.com

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Presentaba las canciones de su nuevo trabajo “Líbera”. En escena Edurne Arizu al acordeón, Rusó Sala a la voz, Giulia Valle al contrabajo, Oriol Roca a la batería y David Soler a la guitarra, no sabes si están probando o la cosa ha empezado y soy yo que estoy llegando tarde, entre el público aparecen David Pastor con su trompeta y Pablo Selnik y su flauta, se colocan en un extremo del escenario y la cosa está en marcha, empiezan con Plein air un tema inspirado en la pintura al aire libre defendida sobre todo por los impresionistas.  Sigue un 2012, y se va perfilando que la formación tiene en David Soler, en Selnik y la misma Giulia los líderes indiscutibles. También adviertes que las composiciones de Giulia Valle como ocurre con las de Schneider, van más allá de cualquier etiquetaje. Después un tema sin título, Giulia se va quedando casi sola y me recuerda esos momentos grandes de Saluzzi cuando te quita la respiración, los detalles de Soler van redirigiendo el tema, después Pastor en uno de sus escasos momentos (no tuvo un papel tan importante como Selnik) nos eleva con una trompeta con efectos. Sin Edurne ni Rusó, el quinteto se sumerge en el momento más impresionante de la noche, Punk es un tema que te deja sin respiración durante todo el desarrollo, cinco músicos unidos en una locura manejada desde las pulsaciones, viendo a Giulia dejando libre la mano izquierda entiendes el proyecto. Después Nadie, otra preciosidad, nada que ver con el punk, dulzura de caramelo. Después nos explica Giulia que está dudosa entre dos temas, la contrabajista estaba muy feliz y se sentía muy próxima de su público, decide hacer ambos, empieza con Rosemary’s baby de Komeda (compositor preferido de Polansky)  otra vez las emociones a flor de piel, y lo intenta vincular en cierto modo con un tema suyo tituladoGuayaba, encuentro sonoro entre David Soler y Giulia Valle, muy intenso, la voz de Rusó deslizándose entre los golpes secos de Oriol Roca. Para terminar Danzad pollos danzad, como una boda Tarantiniana, con mariachisde fondo, todo el grupo en plan fiesta jerezana, con Edurne y Rusó haciendo palmas, un buen final, la verdad es que seguro que el público quería mas, pero todos nos quedamos un poco sin saber qué hacer, quedaba claro que si Giulia se había despedido la cosa era así, estuvo claro quién llevó las riendas de la noche. Cándido Querol, B-Ritmos (February 2013)

 

«La vida es como la música, debe componerse con el oído, el sentimiento y el instinto, no mediante reglas». Samuel Butler

Eso, eso debe ser lo que hace esta mujer, Giulia Valle: componer con las tripas, con lo más profundo de su esencia, de su ser. Sólo así se explica todo el poder que despliega sobre el escenario cada vez que se sube a él, esté con quien esté. Para esta ocasión, Giulia se subía con una de sus formaciones más recientes, Líbera, de la que ya pude ver hace unos meses el estreno. Formación exquisitamente formada por  músicos a los que admiro hace ya tiempo, y a los que vengo siguiendo, como Pablo Selnik en la flauta, David Pastor en la trompeta, Oriol Roca en la batería y David Soler a la guitarra. Completaban la formación, como invitadas (no hay que olvidar, creo que no lo he dicho, que se trataba de las Jamboree Jazz Lab Experience, o sea, juguemos a experimentar), Edurne Arizu al acordéon y Rusó Sala poniendo las voces. Y con estos ingredientes y esta capitana, la jugada no podía salir mal, y no salió. Vibrantes, excitantes, unidos, sincopados, vitalistas!!!! Sólo si estabas muerto podías escapar a la magia de la formación, a la fuerza arrolladora del contrabajo de Giulia, que todo lo llena. En auténtico estado de gracia, la formación transitó por un repertorio en ocasiones muy free, muy punk incluso (no quise echar la vista atrás y ver las caras de los turistas que se suelen acercar al Jamboree sin saber muchas veces qué les deparará las entrañas de la sala donde se sumergen). Roberto Domínguez, Fotografiando el Jazz (February 2013)

 

Feliz espectadora durante muchos minutos de la actuación de Marco, la contrabajista Giulia Valle subió al escenario después de la conjura del pianista para darle a la noche un vuelco estético y expresivo radical. Su proyecto, bautizado como Líbera, nació como cuarteto y levanta el vuelo ahora en septeto. Por él han ido pasando diferentes músicos, lo que dificulta el necesario propósito de impregnar al proyecto de una personalidad de conjunto más definida, máxime cuando la autora privilegia el conjunto sobre los solistas, aunque ocasionalmente se abran espacios para ellos. La de Valle es una música profundamente personal, se intuye catártica, y exige de sus compañeros de escenario una precisión, en ocasiones, de funámbulo.

Las composiciones de Giulia Valle atraviesan tantos estados emocionales como los que se adivinan que las inspiraron. Delega especialmente en David Pastor la parte melódica, con el complemento de Jon Robles, a la que entra, sale y con la que se entrelaza la voz de Carola Ortiz, que convierte en otro más de los instrumentos de viento. A la izquierda de la contrabajista -a la que en los labios se le leía siempre la melodía-, Oriol Roca y David Soler impulsaban, sostenían y daban densidad eléctrica a la música (un dúo entre ambos, como preludio a uno de los temas, fue de lo más liberado(r) de la velada). Completaba el acordeón de Edurne Arizu, que añadía a la ya de por sí poderosa y contundente sonoridad del grupo una profundidad y una densidad tímbrica muy interesantes.

No hubo casi concesión al respiro, sí momentos de necesario contraste en un concierto de autor que no se pareció a nada aunque sus referencias puedan ser múltiples, lo mismo una balada de evocación crepuscular a lo Morricone, que el fuego del rock más visceral, que una canción infantil. En muchas ocasiones la idea de partida es una sencilla melodía, ya sea una sencilla escala mayor o un arpegio reiterado, incluso los solos tendían a explayarse sobre armonías muy estáticas compensadas por el empuje de la rítmica; pero más allá de que la arquitectura sea más o menos compleja en origen, lo relevante es la energía y una voluntad creativa nada convencional. Otra cosa es que cuestión tan personal exige cómplices, más que músicos, capaces de sintonizar con ella. Y es ahí donde el septeto cojea, porque la expresión individual parecía descompensada. No hablo de las cualidades técnicas –demostradas y demostrables- sino de afinidades y recursos idiomáticos, porque mientras Oriol Roca y David Soler se adaptan por bagaje y recursos mejor a una idea tan “ecléctica” (adjetivo de la propia Valle) y desprejuiciada estéticamente como ésta, daba la sensación de que el estilo de Robles y Pastor era otro, más afín a los patrones de un jazz más convencional. En ese sentido, fue un concierto más interesante por sus ideas de conjunto, por la montaña rusa de emociones y fuerza comunicativa de la música Valle, y por las múltiples mutaciones que se le adivinan. Música libre de prejuicios. Bienvenida sea. Carlos Pérez Cruz, El Club de Jazz (March 2014)

DAVID MENGUAL FREE SPIRITS BIG BAND – Vertebrats

Vertebrats

Artist : David Mengual Free Spirits Big Band
Release Date : September 22, 2014
Label : Bebyne
Format : CD

Recorded by Toni París at Estudis 44.1, Girona, on May 2014
Mixed & mastered by Toni Vaquer & David Mengual at Estudis Polidor, Barcelona, on June 2014
Photography & design: Carles Roche
Produced by David Mengual

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Buy album:

Double length album, 32 songs by David Mengual, Toni Vaquer, Jordi Mestres, Oriol Roca, Led Zeppelin, Jimi Hendrix, The Beatles, and Johann Sebastian Bach.

From mystery and elusiveness to an epic sense of celebration, from intimism to impressionism, David Mengual Free Spirits Big Band’s last work, Vertebrats, is a musical and visual trip of shared sounds. Built from small compositions, originals and versions, the trip converges in 6 suites born in the mind of Toni Vaquer. Vertebrats is anything but an empty name: it reminds us of a need of adaptation, of evolution, which is also a need to leave a trace, paleontological or discographical, from a body of work made by two symmetrical parts -in a certain way, this is what these suites really are. This need of evolution has become visible in live performances of the Big Band, where Julietee Louste’s dance & choreography found a fertile terrain to grow.

 

  • Alvar Monfort, Natsuko Sugao: trumpet and flugelhorn
  • Ivan Gonzalez: trumpet and French horn; Conducting in “Las crónicas de Saturno”
  • Joan Mas: alto sax
  • Miguel “Pintxo” Villar: alto and soprano sax
  • Gonzalo Levin: tenor sax and flute
  • Juan Saiz: flute (suites 3,5 and Toni Melassa)
  • Aram Montagut, Dario Garcia: trombone
  • Amaiur Gonzalez: tuba
  • Enric Peinado: guitar, cavaquinho
  • Lina Lomanto, Toni Vaquer: piano and Hammond
  • Alex Reviriego: double bass
  • Josema Martín, Oriol Roca: drums and percussion
  • Roser Farré, Maria Ibáñez: violin
  • Alicia Domínguez: viola
  • Margarida Mariño: cello
  • Marcel.lí Bayer, Jordi Santanach: clarinet
  • Pau Domenech: bass clarinet
  • Alfonso Fernandez Vargas: bassoon

 

www.bebyne.com 

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Vertrebrats awarded for Best Jazz Album of the Year by Enderrock magazine (December 2014)

 

Another thrilling session from Mengual, who always seems to make the motions of huge liftoffs and exquisite soaring a part of every one of his recordings. His newest features a series of different suites and performed by different ensembles, and the way they shift from a chamber elegance to a bop liveliness to a jazz-rock burn is a terrific series of events to follow along with. Some familiar names to this column are a part of Mengual’s group, including drummer Oriol Roca, trumpet Natsuko Sugao, saxophonist Gonzalo Levin, and clarinetists Marcel li Bayer and Pau Domenench. A good idea to go exploring Mengual’s discography, and this one is a good place to start. Dave Summer, Wondering Sound (September 2014)

 

I’ve always had a thing for the music of David Mengual.  The term “free spirits” is very applicable to his music.  No matter the size of the ensemble, it possesses a lightness and a flowing motion that I always take to.  His newest, Vertebrats, an album that incorporates both an octet and big band formation, holds true to form.  Consisting of six different suites that all snap neatly into place, Mengual displays his ability to convey an orchestral grace to music with a pop music sensibility.  With pianist Toni Vaquer given the role of arranger and, in some instances, composer, the David Mengual Free Spirits Big Band eases its way through 32 tunes, originals and interpretations, short pieces and extended, and covering the expanse of jazz, rock, and classical. The album opens with the eminent grace of “Canicas,” “En Patufet i sa lletuga” and “L’Ira del Bosc.”  All short pieces that have a lightness and flowing motion that accentuates a humble beauty.  It’s a quality that I associate most often with Mengual’s music. Not uncommon are the dramatic shifts into a sense of urgency.  This happens here with fourth track “El Resumen,” which signals the beginning of surges of intensity, bouts of dissonance and thick introspective drifts. The ensemble shifts into a new gear, starting with “Dimonis fent foguerons.”  They retain much of the intensity developed in the previous section, but now come together and focus on patient, lovely expressions of melody while taking the care to wrap them up carefully in thick, warm harmonies.  There’s no less drama than the previous section… it just coalesces where the previous section dispersed or collided. After a short interlude of a straight-ahead jazz tune (“Plaga de ratas siguiendo a flautista enfermo”) and one more of the free variety (“Las crónicas de Saturno”), the album settles back into one of orchestral grace.  And, then, typical of Mengual’s sense of adventure, this ensemble begins a medley of classic rock tunes from Led Zeppelin, Jimmy Hendrix and The Beatles, before ending the album with the New Orleans inspired “Himne.” Fun moments, beautiful moments, both, to be discovered on this enjoyable recording.  Go check it out. Dave Summer, Bird is the Worm (January 2015)

 

This is a bit of a monster. The David Mengual Free Spirits Big Band is a big Big Band—27 musicians—with impressive musical scope, mixing improvisation with written charts, original pieces with tunes by some of the best known and most respected composers of the last 300 years. Vertebrats is the band’s third album—a richly varied, ambitious recording. There’s almost 90 minutes of music across these two CDs. It’s organised into a series of six suites each of four to eight distinct tracks with individual tracks generally lasting for less than four minutes. Mengual, a Barcelona-based musician and educator, is the musical director, but arranger and pianist Toni Vaquer takes the vast majority of the writing credits.
Opening tune “Canicas” is a pretty, warm, composition featuring the horn section in aGil Evans-like arrangement. By “El Resumen” the tempo and the tension has racked up: the emphasis remains on the horns but the dominance of the lower-register instruments beefs up the rhythm and the power.
The brief Suite No. 2 begins in more contemporary territory, with an altogether freer and more angular style showcased on “La Colonia de Formigues.” The rest of the suite is calmer, combining warm, soft-toned horn parts with Vaquer’s contrastingly brighter piano. The mood continues into the opening tunes of Suite No. 3, although things move up-tempo with the drive of “Climbing The Robles Peak.” Mengual’s “Toni Melassa” features The Octet: the (relatively) small band feel of the tune contrasts appealingly with the full-on sound of the Big Band. These early moods are repeated through Suites 4 and 5. “Plaga de Ratas Siguendo a Flautista Enfermo” is another up-tempo tune, one of the most immediately enjoyable pieces on the album as Vaquer’s piano evokes the darting and scratching of the titular rats. The energetic, prog-like “Las Cronicas de Saturno” hints at things to come in the final suite, “Free Spirits Groove” makes it clear that the band can deliver a danceable rhythm when called for. The band’s left-field side is showcased on the pretty “Teo,” which features the always welcome squeaky toys as well as the voice of an excited infant (presumably Teo?). Following on from the original compositions of the preceding five suites, “Suite No. 6″ doesn’t quite work out. It’s the Free Spirits Big Band’s take on some classic rock—includingLed Zeppelin‘s “Black Dog” and “Heartbreaker” and Jimi Hendrix‘ “Little Wing.” The band certainly compete on volume with the originals (Enric Reinado lays down suitably heavy guitar on “Heartbreaker” and tuba player Amaiur Gonzalez brings a new harmonic and rhythmical approach to “Hey Joe”), but it lacks the punch of those classic rock bands—and the vocal talents of Robert Plant or Hendrix. In the company of these rockers Johann Sebastian Bach’s “Bouree en Mi Mineur” might seem out of place, but there’s a version of this to be found on Jethro Tull‘s Stand Up (Island Records, 1969) and of all the parts of this suite it’s the one that best fits Vertebrats as a whole. Bruce Lindsay, All About Jazz (January 2015)

ROCÍO MÁRQUEZ – El Niño

EL Niño

Artist : Rocío Márquez
Release Date : September 1, 2014
Label : Universal Music
Format : CD
Recorded at DOMI Estudio and Estudios Calamar
Produced by Faustino Núñez and Raül Fernandez
Mixed by Raül Fernandez at Estudios Calamar
Mastered by Alex Psaroudakis at M-Works Mastering

Buy album:

Rocío Márquez is a young flamenco singer and composer with much performing experience in flamenco associations and festivals.  Winner of the prestigious Lámpara Minera in 2008, Rocío is, without a doubt, the leading flamenco voice of a new generation.

Master flamenco singer and investigator with a wide range of forms, Márquez combines prodigious technique with a unique capacity to stir emotions. She takes on classic forms, “ida y vuelta” and mining songs with profound respect, from a stance of knowledge, and of someone who has learned to understand based on study and repeated listening.

“El Niño” is a tribute to the unequaled Pepe Marchena, and although this is previously defended ground, this time we’re seeing an exceptional recording in which music and concepts seamlessly complement one another. Rocío pays tribute to classic Marchena, a singer with encyclopedic knowledge of the forms, as well as to Marchena the creator, the tireless innovator of new styles,  and inspired investigator of flamenco singing.

The classic portion was produced by Faustino Núñez with Pepe Habichuela, Manolo Franco, Manolo Herrera and Raúl Rodríguez on guitar. The new creations include the work of Raül Fernández Miró (Refree) as producer and multi-instrumentalist, and guest artists Niño de Elche singing, Oriol Roca on drums and Miguel Ángel Cortés on guitar.

 

  • Rocío Márquez: cante
  • Miguel Ángel Cortés: guitar
  • Manolo Herrera: guitar
  • Raül Fernández: electric guitar, keyboards, charango, samplers
  • Oriol Roca: drums
  • Niño de Elche: vocals, palmas
  • Nacho Umbert, Maria Illa: back vocals
  • Cor de grau elemental d’Amics de la Unió: choral
  • Manolo Franco: guitar
  • Víctor García: drums
  • Raúl Rodríguez: tres
  • Pepe Habichuela: guitar

 

www.rociomarquez.com

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Mientras los amigos de Rocío Márquez jugaban, ella se escapaba a escuchar “a los viejos”. Debía de resultar extraño ver a aquella niña rubia de ojos muy claros en las peñas flamencas acompañada por sus padres (él, profesor de enfermería; ella, trabajadora en un hospital). Ajenos a aquel mundo, se dejaban arrastrar por la mano pequeña y firme de su hijita al tiempo inmemorial de los cabales, las peteneras, los fandangos y las bulerías. “Les daba mucho vértigo, pero me apoyaron, a los nueve años me subí por primera vez al escenario de una peña”, recuerda hoy la cantaora. “Quizá mi madre no me ha enseñado una soleá o una seguiriya, pero sí el amor por lo que hago”. Rocío Márquez (Huelva 1985)  acaba de publicar El niño (Universal), un trabajo sobre Pepe Marchena, El Niño de Marchena, que no pretende ser un homenaje a este mito del flamenco sino una transmisión de su legado. El disco circula en zigzag por pasado y presente, por tradición y vanguardia. Con producción de Raül Fernández Miró Refree y Faustino Núñez, la colaboración de El Niño de Elche y las ideas del flamencólogo y artista Pedro G. Romero, el álbum se adentra en ese camino marchenero que, como explica Romero, “no ve diferencias entre lo nuevo y lo viejo”. Estudiante de música, la tesis (“sin acabar”) de Rocío Márquez —que cita como influencia en su formación a Gloria Muñoz, profesora de cante lírico que le ayudó a superar unos nódulos cuando tenía 11 años—, versa en la obra de Marchena. El niño forma parte de esa investigación, en él no hay ni versiones, ni tributos, solo una ruta común. “Me daba mucho miedo que con un personaje tan transgresor se perdiera lo más importante: la esencia. Marchena no se planteaba qué era flamenco y qué no”, asegura Márquez. “Cogía un texto de los hermanos Álvarez Quintero o tomaba ideas de los cafés cantantes en los que trabajó y ya está; su conocimiento de la tradición le permitía la más absoluta libertad”. Enormemente carismático, pese a sus orígenes en la más pura miseria, Marchena era conocido por ir siempre de punta en blanco. “Él decía ‘yo soy el primero que he vestido el flamenco de limpio’. Era pura fantasía”. Es esa imaginación misma que inspira El niño la que enciende a sus detractores. En su presentación en directo en la pasada Bienal de Sevilla (en Madrid será el 24 de octubre en el Auditorio Nacional), el disco provocó esas querellas entre puristas y vanguardistas que ya solo parecen existir en el territorio flamenco. Un crítico escribió: “Los flamencos tenemos el cuerpo hecho a estos sustos desde el Omega de Morente, pero es lo último que nos esperábamos de Rocío”. Ay, Rocío, la joven que en 2008 logró la Lámpara Minera del Festival del Cante de las Minas de la Unión y los cuatro primeros premios, algo que hasta ese momento solo había logrado Miguel Poveda, se arranca con un disco en el que no bastan voz y guitarra. “Mis queridos talibanes”, suspira ella ante las críticas. “Solo me interesan las opiniones constructivas. Yo creo que hay que partir de lo clásico, pero sin limitaciones. No he vivido una guerra, no he pasado hambre, he ido a la universidad y a mis amigos les gusta Extremoduro. No puedo ser igual que los de antes. La tradición debe vivir en el presente. En el siglo XVIII ya existía el debate sobre la pureza y aquellos que entonces no eran académicos y traicionaban la tradición hoy son nuestros referentes. Quizá reproducir sin más el pasado solo es ofrecer algo sin vida. Y lo que no está vivo, está muerto”. Elsa Fernández-Santos, El País (October 2014)

 

Fulgurante, la distance qui sépare El Niño du premier album, Claridad, paru en 2012 ! On avait apprécié la douceur, l’expressivité vocale de Rocío Marquez, cette chanteuse de flamenco n’appartenant pas au monde gitan, née en 1985 à Huelva (sud de l’Andalousie) et révélée en France au festival Les Suds, à Arles, en 2010. L’audace, la créativité de sa nouvelle proposition, enthousiasme. L’ombre d’Enrique Morente (1942-2010), rénovateur exaltant du genre, plane sur les paysages mouvants, les creux et les pics, les clartés et les nuits de ce flamenco audacieux de contemporanéité d’où s’exhale une odeur de terre transie de chaleur. Un flamenco ouvert sur les sonorités électriques, Cuba, et l’Amérique du Sud, la romance et le chanté-parlé. Une autre ombre d’importance occupe l’espace : celle de José Tejada Marín (1903-1976), dit Niño de Marchena, qui, lui aussi, narguait avec maestria codes et références. Remarquablement accompagnée (Raul Fernandez, Pepe Habichuela, El Niño de Elche…), Rocio Marquez adapte plusieurs de ses textes. Il est ici le fil conducteur de sa « liberté d’expression ». Patrick Labesse, Le Monde (February 2015)

 

Diez pronunciamientos por mor de la obra “El Niño”

 

Primero: 

Hace algunos años, al término de una charla que yo había dado en una peña flamenca andaluza, vino a saludarme un aficionao para darme las gracias: en mi disertación proclamé la honda grandeza de Pepe Marchena y el aficionao, que llevaba en secreto su devoción marchenera, podría, al fin, después de oírme, argumentar en voz alta, sin avergonzarse, su condición de partidario del Niño, según hubiera dicho el de la Matrona. Ahora, con la publicación de este precioso trabajo de Rocío Márquez, el aficionao o dígase mejor: la afición tiene más que argumentos motivos de intensa alegría, placer colmado. Se llama orgullo de saber y celebrar que el Niño existió y dejó en herencia obra tan caudalosa como bella.

 

Segundo: 

Se puede decir por to lo alto: En tiempos de mediocridades tantas en todo y casi por todo, verlahí como una mujer valiente y un equipo de rango, pueden conseguir la excelencia de una obra ejemplar, perdurable le auguro, rompedora y clásica, medida, soñada y tela, pero tela, de trabajada con amor que pone profesionalidad y talento y pone entusiasmo y pone esfuerzo y pone magia y pone fantasía.

 

Tercero: 

Para mí este Niño tiene y tendrá el alcance que en su momento tuvo el Homenaje a Don Antonio Chacón que impresionaron Morente y Pepe Habichuela en los años setenta del siglo que pasó. Y aunque formalmente no conste, en las costuras del disco está Enrique como eslabón que une y que ilumina; pienso: Sin Silverio no hay Chacón, sin Chacón no hay Niño Marchena, sin Niño Marchena no hay Morente, sin Morente no hay esta Rocío Márquez. Obvio es que hay y son muchos más los nombres pero éstos son arquitectos que dibujan la estructura de los cantes que aquí se tratan, considero.

 

Cuarto: 

El Niño tiene la precisión del baile de los astros y la lozanía de una rosa y tiene la transparencia de un cristal bañado de luz y el sutil nervio apasionado de la música y tiene fragancia de ensueño y el aire adorable de la voz que predomina en los tonos que son que conoce que alcanza que domina y que goza.

 

Quinto: 

Puede ser una cuestión menor pero a mí me es la mar de grato y me emosiona ese formidable fraseo de eses marcheneras que tan frecuente se mese y se barselonea y se esensia y resa y se estremese y vosea galarosa y nueses y dise floresío y esperansa y dise sincuenta y siete y amaneser y corasones y sierta…

 

Sexto: 

El álbum contiene erudición afición y ciencia, además de la omnipresencia de Rocío admirable cuenta con la sabiduría de Pedro G. Romero y la memoria de Faustino Núñez, y eso se nota.

 

Séptimo: 

No sólo se pretende y se logra traer al Niño de Marchena al siglo XXI, también se vuelcan sobre el pasado y el futuro gritos alaríos palabras y versos que pertenecen a lo contemporáneo: no todo, manque casi todo sea recordar y restablecer con brillo magnífico: también hay poderosos guiños a lo nuevo que no se cantaba y entonces el Niño de Elche con Rocío juegan a descubrir y se encuentran, se quejan, se duelen… así fueran el punto de sal a tanta caminata de melancolía y dulzura.

 

Octavo: 

La voz es la voz pero la voz además de fresca y hermosa y estudiosa y limpia y clara es sabia y busca apoyos: el de Raül Fernandez Refree, colosal; y el de Raúl Rodríguez, puntero; y el de Manuel Herrera, imponente; y el de Manolo Franco, juncal; y el de Pepe Habichuela, magistral. Hagan el favor de revisarlo, si quieren, cuando escuchen el disco, y comprueben si se corresponden así los adjetivos; podría haber más, sin duda, uno por uno.

 

Noveno: 

El Niño este me lleva a recordar que en cierta ocasión me dio por pensar que el cante, en su más primitiva y originaria condición tiene semblante femenino, es expresión de mujer, de hembra. ¿Qué gritos se oyen cuando las multitudes claman? ¿Por qué no existe en castellano la palabra plañidero? ¿Quién como una mujer para gemir con desvergüenza el placer o el llanto? Todas estas y más preguntas me hacen formular la siguiente: ¿Acaso el maestro Pepe Marchena, que era tan hombre, no buscó –deliberadamente o por instinto– en su lado femenino para organizar su obra cantaora? ¿No tiene toda ella, tan limpiamente caprichosa, como llena de bordados, claros aspectos de lo que se acostumbra a señalar como propio de mujer?

 

Décimo: 

“Saeta sin melodía del siglo XVI” se le ocurrió de llamar a Pepe a estas cumbres estremecidas por las maravillosas entonaciones que él compuso a partir de la copla popular. Es el canto que culmina este Niño. O sea el omega. Pero también es aviso de principio, creo. Señala no únicamente ecos del tiempo pasado sino legítimos aldabonazos de ahora, del tiempo en que somos y del tiempo que viene. Rocío se emplaza a lo futuro. Ha cumplido un deber, una devoción, tal vez una promesa. Se ha enfrentado a un reto y para mí que el desafío ha colmado de satisfacción el gusto de nosotros, aunque ella quiera más y hace bien en no conformarse: ha subío un peldaño y tiene abiertas las puertas de la vida. Jose Luis Ortiz Nuevo, El Estado Mental (December 2014)

 

En muy pocos géneros musicales del mundo occidental, hay una tensión tan marcada entre el sector tradicionalista y los nuevos intérpretes como en el flamenco. A los aferrados de los modos históricos les cuesta aceptar que se trata de un patrimonio cultural vivo que sigue su propia dinámica y evolución. Por supuesto que se deben conocer y apreciar los orígenes, pero hay que entender que la única manera de conservarlos es saber cómo proyectarlos hacia el futuro con inteligencia y algo de desparpajo. Es así como se han impuesto y siguen brillando con luz propia dos discos que marcan un antes y un después del arte del cante jondo. Inicialmente La leyenda del tiempo (1979), que le debemos al inmenso Camarón de la Isla, y después vendría Omega (1996) que firmó el gran maestro Enrique Morente junto al grupo Lagartija Nick. En el primero de ellos también soplan los vientos del jazz, pero en los dos hay marcados acentos de la fuerza y las maneras del rock. Ambos son Lp´s excepcionales que forman parte de un universo que es reacio —a su manera— para entender y justificar los momentos en los que se presenta la reinvención. En tales querencias flamencas, tradición y modernidad son una especie de estira y afloja que ha permitido la aparición de figuras que contribuyen a renovaciones radicales. Y no son pocas, la lista es nutrida pero Paco de Lucía, Tomatito, Kiko Veneno y últimamente Javier Limón, son nombres para considerar en el cuadro de honor de esta música mestiza. Y cuando apenas el año pasado apreciamos los desplantes de la brillante cantante Silvia Pérez Cruz junto a Raül Fernandez Miró “Refree” en su muy atrevido álbum Granada, hubiéramos podido pensar que no sobrevendría tan seguido otro alud de fino y elegante flamenquismo. En su segundo disco (tras debutar en 2012 con Claridad), Rocío Márquez decidió no guardarse nada y hacer un homenaje a otra figura polémica por heterodoxa: Pepe Marchena, muy avezado en la parte histórica pero capaz también de inventar nuevos “palos” y acercarse a la música más popular de la península ibérica de su época. Coplas, tonadillas y rumba eran —y son vistas— por debajo del hombro por los puristas. Resulta que esta cantaora excepcional lo ganó todo en el Festival del Cante de las Minas de la Unión del 2008 (algo que sólo había logrado Miguel Poveda) y sorprendió con El niño (Universal, 2014) que surge del sobrenombre del cantante. Lo que hace es seguir sus enseñanzas de investigadora y dar con piezas que reflejen su personalidad —reinterpretar es volver a crear—. Se trata de una joven mujer que conoce muy bien el interior de la academia y que planea con cuidado cada paso a seguir. Rocío sabía que no se harían esperar las críticas y sin titubear les sale al paso: «Mis queridos talibanes… Solo me interesan las opiniones constructivas. Yo creo que hay que partir de lo clásico, pero sin limitaciones. No he vivido una guerra, no he pasado hambre, he ido a la universidad y a mis amigos les gusta Extremoduro. No puedo ser igual que los de antes. La tradición debe vivir en el presente. En el siglo XVIII ya existía el debate sobre la pureza y aquellos que entonces no eran académicos y traicionaban la tradición hoy son nuestros referentes. Quizá reproducir sin más el pasado solo es ofrecer algo sin vida. Y lo que no está vivo, está muerto»; así se lo reitero a la periodista Elsa Fernández-Santos en una conversación a finales de año para el diario El país. Márquez (Huelva, 1985) ha dedicado a “El Niño de Marchena” una tesis que todavía no concluye pero que le permitió profundizar en el pasado para seguir descubriendo material sorprendente e innovador. En el álbum se encuentran esas dos caras de una misma moneda. Para su parte más clásica recibió consejo del flamencólogo y artista Pedro G. Romero y se encargó la producción a Faustino Nuñez, quien coordinó a una serie ilustre de colaboradores entre los que se cuentan Pepe Habichuela, Manolo Franco, Manolo Herrera y Raúl Rodríguez. Para luego saltar hacia esa vertiente visionaria en la que luce –una vez más- la producción y guitarra de Raül Fernandez Miró (Refree) e invitados como Niño de Elche (cante), Oriol Roca (batería) y Miguel Ángel Cortés (guitarra). Marchena no encontraba diferencias abismales entre las modalidades nuevas y viejas, así que hizo que se alternaran y convivieran de la mejor manera en un álbum lleno de filigrana e inspiración. Cada participante fue respetuoso y atrevido por partes iguales, cada uno supo lo que debía aportar; sólo así se pudo lograr una disco mayúsculo de 17 partes del que —afirman los expertos— que Rocío logró cantar por Morente, como si el cantaor ya fuera un palo flamenco en sí mismo. Un elogio mayúsculo. El niño es una obra para adentrarse y conocerla como una totalidad, pero a fuerza de tener que hallar sus pasadizos de entrada más fascinantes, habré de decantarme por “Los extraños” y “Una rosa”; ambas con esa carga experimental que no opaca su exuberante belleza. Rocío Márquez ya trae de cuna el talento vocal que ha logrado desarrollar en clasicismo y vanguardia. Es una artista madura con todo y su juventud. Ella nos confirma que en este Cabaret de galaxias, todos los días sube a un escenario gente que sorprende con su arte mayúsculo.Juan Carlos Hidalgo, Tierra Adentro (February 2015)

 

Los fenómenos de la naturaleza tienen una curiosa mezcla de simplicidad y complejidad que, en su aparente perfección  y acabamiento, esconden complejas reglas que los matemáticos tratan de estudiar y catalogar. Lo lineal se torna radial y lo cerrado se abre en mil detalles. La semilla genera un árbol que a su vez genera flores, frutos y más semillas. El lenguaje y el canto, la música y la voz humana son buena muestra de cómo, con elementos simples, se crean construcciones complejas que transmiten orden o caos. Y del caos venimos todos con nuestro supuesto-impuesto orden. La aproximación que ha realizado la artista y cantaora Rocío Márquez al universo semiolvidado de Pepe Marchena en el disco llamado El Niño, metáfora de esa creación seminal que crece y se transforma, no ha dejado indiferente a casi nadie, aunque algunos esperarán en silencio, de la misma forma que esperaron con Morente (hasta su muerte), la clave que les permita insertarlo en algún esquema manejable. La presentación en la Bienal 2014 hecha sin concesiones, escenografías, ni paños calientes, pero también sin  pretensiones, puso al público y crítica asistente en una difícil tesitura: tratar de comprender vs dejarse llevar. Y es que cuando la fuerza de la naturaleza comienza, en forma de gota de agua insistente o en forma de tormenta urgente, ya no hay nada que la detenga. La primera parte del recital en el Teatro Central de Sevilla fue la gota insistente que te va calando o agujereando el alma, como en la Seguiriya, y después dio paso a la segunda parte que fue un tsunami de emociones y capas de significados que casi no daba tiempo a captar. Un planteamiento polarizado, el del Central, que separó en dos bloques, clásico contra experimental, lo que en el disco aparece mezclado y entreverado de forma natural formando un universo perfectamente equilibrado. Analizar en profundidad este universo necesitaría más tiempo que crearlo pero ocurre que una mirada demasiado inquisitiva afecta a su realidad como un nuevo principio de incertidumbre: si no lo asumes completo se resistirá a dejarnos pasar. Las pistas del disco, producido con maestría por Faustino Nuñez y Raül Fernández Refree, se van sucediendo con sus pausas, pero la continuidad musical es tal que se podría haber escogido crear una sola pista que se escuchara en bucle sin fin pues la última enlaza con la primera. Comienza con una pieza revolucionaria, una Granaína del revés, transgresión subliminal, plena de citas, que va de lo tonal a lo ambiguo, de lo medieval a lo actual, de la voz, como origen de todo, a la guitarra como arma-herramienta en las manos siempre sensibles de Manolo Herrera; Granaína que, como un átomo reconcentrado que estalla y lo ocupa todo, ya contiene al resto de las obras del disco. Y de Granada a Huelva pasando por Barcelona con los fandangos titulados “Orillo Barcelonés”, suerte de acertijos sobre geometrías y aritméticas del querer que se enrevesa y se ensortija en los melismas finales en la voz de Rocío. Más adelante encontraremos otros fandangos, en este caso naturales, con “Cruz de piedra” donde Pedro G. Romero llega a hablar de cubismo pero, aún más, lo que vemos es expresionismo de raíz hispana como en una pintura de El Greco o de Gutierrez Solana. Una de las grandes piezas del disco es “El Venadito”: comienza tímidamente en un modo naif, apoyándose en la tradición oral, y reconstruye, capa a capa, el proceso de creación que hizo Marchena con la Colombiana culminando en una capa nueva, que Rocío se gana a pulso poder añadir, creando un himno para el S. XXI, que pasa de lo local a lo universal, “Oye mi voz”, y que se apoya, en su primera aparición, sobre rítmicos sonidos industriales y en la segunda en un charango evocador. Y es curioso como la misma esencia de los temas musicales evoca el concepto “ida y vuelta”, la ida al pasado con el tema matriz de sonidos ascendentes, la recreación marchenera que se demora en lo alto y ese volver con el tema nuevo en sonidos descendentes que cierra el círculo. El tropicalismo y lo colonial vuelven a aparecer en la Guajira “Alumbra el firmamento” y en la Milonga “El año del cometa” llegando a su culmen con el Punto y Milonga “Una noche que la luna”, donde el apoyo del Tres cubano de Raúl Rodríguez alcanza su más cristalina expresión además de encontrarnos con múltiples referencias astrológicas, y es que en el trópico los cielos son más brillantes y la noche es un espectáculo para los sentidos. Pero de vuelta a España se ha de llegar hasta levante  y encontrar esas filosofías demoledoras que preñan las letras, “Los astros por qué se mueven”, del improvisador trovero y los intrincados tonos de armonía inestable de los cantes mineros proclives a dejar volar la imaginación desde lo particular a lo cosmológico, de lo terrenal a lo sublime. “Lo que tu querer me cuesta”, es la Soleá, no una solea más, es la soleá arquetípica, la que querrías escuchar si te despiertas de madrugada con un vacío en el estomago y hambre de flamenco. Y es normal que sea así pues escoge, recoge y convoca, en la elección contrastante de los temas musicales y las letras, junto a la sonanta clásica de Manolo Franco, lo que la discusión musicológica trata de descifrar: el caracter cambiante y mestizo fruto de las aportaciones personales que sucede y sucedió en la siempre viva creación flamenca. Viva, aunque algunos la quieran momificar… olvidando, o queriendo olvidar, que en el flamenco, en sus músicas y sus palabras, opera un proceso de creación y re-creación continuo que va añadiendo capas mas grandes o más pequeñas, perfectas o imperfectas como en los pétalos de una rosa. “No le toques ya más, que así es la rosa” canta una inspirada Rocío por Juan Ramón y nos lleva hasta Shakespeare para hablarnos de las espinas, las sombras de la realidad, las que llevamos con nosotros en señal de que la luz existe y nos acordamos del momento anterior en boca del trovero con sus cavilaciones y vemos que en el fondo piensan igual. Con los “Castillos invulnerables” encontramos dos versiones minimalistas de los Tangos que son complementarias, a través de un sustrato rítmico común, pero que son únicas en su letra-declaración donde nuestra cantaora se afirma en su camino: “han tratado de derribarme pero que nunca lo han conseguido”. Y el tema que mejor demuestra su implicación en este disco es el gran fresco sonoro que se produce en “Los esclavos”, con la colaboración de Niño de Elche. Aquí Rocío utiliza todos los recursos de su voz pero integrados en una gran construcción en forma de arco que comienza con una dulzura llena de ironía, casi resentimiento, y evoluciona de nuevo por capas de voces creciendo en tensión y disparando la letanía numeral del Gitano de Oro por boca de Niño de Elche, rosario pagano de afrentas que nos llena de inquietud, en un universo sonoro, de ruido y furia, más cercano al experimentalismo de John Cage que al Hard Rock, que se volverá a escuchar en la Saeta “Las cumbres se estremecieron” como remate del disco. Uno de los engarces de lo actual con el pasado es el toque de Pepe Habichuela, tan clásico, tan moderno, siempre original, en la Seguiriya “Plañidera del testigo falso” y en la Malagueña“Al pie de tu celosía” donde Rocío muestra sus dotes dramáticas y expresivas pero también la contención. Transmitir emoción con voz de terciopelo y que simultáneamente se noten las espinas, es el mayor logro de este trabajo, pero no el único, también lo es ser fiel a la propia idea, al impulso valiente de quien no está pensando en notoriedad y aquiescencia, explorando terrenos desconocidos en la frontera fértil en cuyo límite, alimentándose de tierra vieja y nueva, florece la rosa. Bernardo Sáez, Sinfonía Virtual (January 2015)

VRAK’ TRIO – Connivence

Connivence

Artist : Vrak’ Trio

Release Date : May 15, 2015

Label : Label Manivelle

Format : CD

Go to VRAK’ TRIO

Buy album:

Connivence is the fourth album by french-catalan Vrak’ Trio, leaded by french flute player Etienne Lecomte. Together since 2006, the trio has developed a very personal universe combining 20th century written and oral music with influences of world music, avant-garde jazz, electronics and rock.

 

Connivence -recorded at Annexe de la MJC de Narbonne on October 2014- features new originals, improvised fragments and music extraits from “Miródansant“, a creation by VRAK’ TRIO and dancer Anna Rubirola based on the work of catalan surrealist artist Joan Miró. From a selection of paintings projected on the stage, the band offers a show echoing the paintings by reading and interpreting them through music and dance.

 

This album also celebrates the 10th anniversary of the band.

 

 

  • Etienne Lecomte: flutes, electronics
  • Laurent Guitton: tuba
  • Oriol Roca: drums, percussion

 

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Flûte, tuba, batterie. Voilà une orchestration des plus originales. C’est dans cette formule que se présente le Vrak’ Trio, groupe franco-espagnol qui, avec Connivence, sort son quatrième album. Emmené par le flûtiste Etienne Lecomte, Vrak’ Trio propose une musique intimiste, minimaliste parfois, teintée çà et là d’une dose d’électronique. Au fil des seize titres de l’album (qu’on pourrait comparer à des miniatures, leur durée n’excédant pas les trois minutes), on voyage entre plusieurs ambiances : orientalisme, musique répétitive, film noir, easy listening. Chaque pièce fonctionne comme une ritournelle tantôt mélodique tantôt bruitiste.
Aux flûtes et traitement électronique, Etienne Lecomte fait mouche grâce à la justesse et à la précision de son jeu ainsi que par son sens aiguisé de la mélodie. Le tubiste Laurent Guitton utilise son instrument tantôt pour soutenir harmoniquement l’ensemble tel un contrebassiste, tantôt comme un soliste, lançant des riffs rageurs. Derrière ses fûts, Oriol Roca décore l’ensemble de petites touches de couleurs avec un à-propos confondant.
Le trio fêtera ses dix ans d’existence en 2016. S’il passe par chez vous, ne ratez pas leur anniversaire ; vous le regretteriez. Julien Aunos, Citizen Jazz 2016

 

Comment répondre dans le cadre d’une écriture musicale à l’injonction du plasticien catalan Joan Miro qui disait : «  Il est important pour moi d’arriver à un maximum d’intensité avec un minimum de moyens » ? En choisissant comme les audois de Vrak’Trio une formule minimale flûte/ tuba/ batterie valorisant le contraste de couleurs pures? En s’inspirant dans les compositions de l’esprit enfantin, de l’onirisme surréaliste puisant dans les limbes du subconscient, en juxtaposant une expression brute à une suggestion poétique ? Vrak’ Trio, dans son essai de transposition de la toile du peintre à l’instrument du musicien signe une belle réussite qui mérite plus qu’un large détour.

Vrak’Trio revisite donc l’œuvre du plasticien catalan qui fut toujours un artiste discret, faussement naïf mais toujours libre aussi bien en sa jeunesse surréaliste que dans les dernières années de sa vie de centenaire. Cette référence explique le choix de la pochette simple, d’un bleu qui renvoie au tryptique des « bleus » du peintre et la présence de plusieurs plages qui sont extraites du relativement récent spectacle «  Mirodansant » créé par les trois musiciens et la danseuse Anna Rubirola . Ainsi, «  Alouette » est une composition d’après l’œuvre «  L’aile de l’alouette du bleu d’or rejoint le cœur du coquelicot sur la prairie parée de diamantsou «  Rouge » découle du regard porté sur le tableau «  Joie d’une fillette devant le soleil » et trois plages sont inspirées du tryptique des «  Bleus » sans oublier  » L’or de l’azur » d’après l’œuvre éponyme. Philippe Lesage, Djamlarevue 2016

 

La flûte est très en vogue en ce moment. Si on excepte Michel Edelin qui défend l’instrument depuis des lustres, on écoute aujourd’hui, après Magic Malik, un Joce Mienniel, une Sylvaine Hélary ou Ludivine Issembourg… Il faut aussi compter avec Étienne Lecomte qui confronte ses aigus aux graves d’un tuba dans un Vrak’Trio où la connivence est de mise. Belle complicité effectivement pour inventer une musique vivante et captivante primée au concours de jazz de Barcelone. À découvrir sans attendre! Thierry Girard, Culturejazz.fr (June 2015)

 

Het is bepaald geen alledaagse bezetting die het Vrak’Trio heeft: fluit, tuba en drums. De muziek klinkt dan ook navenant. Dit trio, bestaande uit respectievelijk Etienne Lecomte, Laurent Guitton en Oriol Roca, heeft zijn sporen verdiend in zowel de jazz als in de volksmuziek van Spanje en Frankrijk, de landen van herkomst van de musici, maar is eveneens beïnvloed door de muziek van de Roma. We vinden het allemaal terug in de eclectische mix die het album ‘Connivence’ is geworden.

Soms gebeurt dat zeer ingetogen, bijna voorzichtig, als in de drie composities met de naam ‘Silhouette’. In ‘Silhouette 1’ vallen het geluid van de tuba en de fluit op een wonderlijke manier samen tot een verstilde melodie, terwijl in ‘Silhouette 2’ de fluit een dialoog aangaat met het tribaal klinkende slagwerk. In ‘Silhouette 3’ blaast Lecomte een klassiek aandoende melodie, terwijl we op de achtergrond een voorzichtig ritme ontwaren, wat allengs in kracht toeneemt en de fluit als het ware wegdrukt. Op andere momenten zit er meer dynamiek in de stukken. In ‘Sparks’ wordt dat vermengd met de muzikale traditie van de Roma. We horen Lecomte hier in een elektrificerende fluitsolo, terwijl Roca en Guitton voor het zo kenmerkende ritme zorgdragen. In ‘Yksnivarts’ fluit Lecomte een soort van dwarse dans op sterk slagwerk van Roca. Gaandeweg gaat het er steeds nerveuzer aan toe.

In 2012 startte het trio samen met de Spaanse danseres Anna Rubirola een project rondom de Catalaanse kunstenaar Joan Miró onder de naam ‘Miródansant’. Het project verkent door beweging en muziek het abstracte werk van deze kunstenaar, zijn methodes van werken en zijn improviserende aanpak. Een zestal stukken uit dit project zijn ook op ‘Connivence’ terecht gekomen. De tuba en het slagwerk in ‘Bleu 1’ klinken abstract en verkennend, waarbij vooral Guitton opvalt door de buitenissige wijze waarop hij zijn tuba hanteert. Het contrast met de meer klassieke klank van het fluitspel is groot. In ‘Bleu 2’ vallen de klanken van de drie instrumenten juist weer harmonieus samen in een dansbare cadans. In ‘Bleu 3’ is die harmonie echter weer ver te zoeken. Het stuk klinkt als een mars waarbij de deelnemers flink uit de pas lopen. Ben Taffijn, Drai Om Je Oren (November 2015)

VRAK’ TRIO – 37 AVRIL

37 Avril

Artist : Vrak’ Trio

Release Date : November 21, 2010

Label : Label Manivelle

Format : CD

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Second studio album by french-catalan Vrak’ Trio (first prize in Concurs de Jazz de Barcelona 2007), leaded by french flute player Etienne Lecomte. Together since 2006, the trio has developed a very personal universe combining 20th century written and oral music with influences of world music, funk, avant-garde jazz, and rock.

 

  • Etienne Lecomte: flutes
  • Laurent Guitton: tuba
  • Oriol Roca: drums

 

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Dès le titre, 37 avril, l’étrangeté est de mise. Quelle est cette date qui n’existe sur aucun calendrier ? Celle d’un printemps suspendu, ou la date d’une représentation théâtrale que dessine en creux Vrak’ Trio dans les quinze morceaux courts et nerveux de ce premier album, qui se pare du velours rouge des fauteuils d’orchestre ?

Le point d’interrogation qui se dessine, discret, non loin du titre laissera libre court à l’imagination et à la musique onirique d’un trio étonnant jusque dans ses timbres. Une flûte, un tuba et une batterie, le triangle est inédit et le résultat séduisant. De surcroît, jamais il ne tombe dans l’anecdote, le piège de la formation atypique. Car la formation catalane du flûtiste Etienne Lecomte construit en toute cohérence une sorte de suite qui visite ces sonorités nouvelles, créant en miniature de petits univers reliés.

À l’image de cette configuration particulière, les nouveaux espaces créés par le discours commun des trois musiciens restent à défricher, et c’est de cet essai de langage nouveau que naît la magie. La relation entre la flûte incisive de Lecomte, clef de voûte de l’ensemble, et le tuba agile de Laurent Guitton fonde un propos où l’image et la couleur influent sur le cours de l’improvisation. C’est sur cette dominante que se place le batteur Oriol Roca, qui influe presque plus sur le développement mélodique que sur cette rythmique, socle partagé du trio.

On retrouve la même alchimie sur le groove nerveux de « Nappe frénétique », mais surtout sur le très onirique « Brass » : les deux soufflants se mêlent dans une nostalgie de fanfare abstraite et mélancolique que l’improvisation rehausse de lumières voyageuses en se frottant aux folklores imaginaires. Cela évoque par petites touches le trio d’un autre tubiste, le Belge Michel Massot, avec l’accordéoniste Tuur Florizoone et la violoncelliste Marine Horbaczewski. Il faut d’ailleurs louer le travail remarquable de Guitton au tuba tout au long de l’album. Le fondateur de l’Electric Tuba Gang utilise au plus loin les ressources infinies de son instrument. Jamais il ne se borne à la simple basse, et le trio ne lui attribue jamais le rôle un peu épais, trop souvent dévolu à son instrument. Ici, ce dernier peut se faire trombone gracile ou percussion grave. Tout le secret du Vrak’Trio tient peut être dans la volonté de déjouer l’ornière (l’opposition entre flûte élancée et tuba trapu) pour, au contraire, échanger les rôles avec une malice constante ; c’est là ce qui en fait une découverte réjouissante. Franpi Barriaux, Citizenjazz (March 2011)

 

La música del Vrak’ Trio es abstracta y de compleja digestión. Pero de igual forma irradia un magnetismo que atrapa como una pegajosa tela de araña. La flauta deEtienne Lecomte, la tuba de Laurent Guitton y la batería de Oriol Roca crean un universo en el que el jazz y la vanguardia se fagocitan mutuamente sin caer en lo pretencioso ni en lo puramente arty. Con esta sugerente e inédita formación se perpetua el espíritu revolucionario que detentó cuarenta años atrás la AACM (Asociación para el Avance de Músicos Creativos) de Chicago. Un colectivo de músicos visionarios (Art Ensemble Of Chicago, George Lewis, Anthony Braxton o Leo Smith, entre muchos otros) que enarbolaron la bandera del free-jazz dentro de los parámetros de la innovación artística sin cortapisas ni integrismos. Temas como Nappe frenetique oBaguette tragique rememoran los terrenos indómitos en los que campeaba el Sam Rivers Tuba Trio(estallidos de energía y testosterona que generan una simbiosis entre caos y belleza). Mientras que piezas como Brass, Le reveil des klaxons, Rage o los tres interludios de Question, apuestan por un tono más intimista y misterioso, que recuerda en cierta medida las procaces caligrafías de la pianista Carla Bley o la Liberation Music Orchestra de Charlie Haden. El Vrak’ Trio huye de encorsetamientos y detenta una libertad absoluta a la hora de esculpir su catártico discurso. Miguel Ángel Sánchez Gárate, B-Ritmos (April 2011

VRAK’ TRIO – CROSSROADS PROJECT

Crossroads Project

Artist : Vrak’ Trio

Release Date : February 27, 2012

Label : Label Manivelle

Format : CD

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Gathered around flute player Etienne Lecomte and Vrak’ Trio (1st prize on Barcelona’s Concurs de Jazz 2007), the six members of Crossroads project create a very personal universe. Combining 20th century written and oral music, with the influences of world music, funk, avant-garde jazz, rock and others, this artistic project seeks a way to crossover all these cultural movements, creating a new language, a common expression, it is not just a fusion experiment. Because music gives birth to images and viceversa, Mia Makela creates on the spot video images, that will keep on changing and being reinterpretated all the way through the show. During the music and video performance, little written music pieces are a pretext for creating new improvised situations. Although some general structures are discussed in advance, this project is based mainly on improvisation and encourages its members to a free thinking spirit, a “constantly in motion” way of expression… Crossroads is a meeting point for music, images, styles and its different historical moments.

 

  • Etienne Lecomte: flute, alto flute
  • Laurent Guitton: tuba
  • Oriol Roca: drums
  • Radek Knop: alto & soprano sax
  • Jaime Pantaleon: electric guitar, electronics
  • Mia Makela: live video

 

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The trio of flute, tuba and drums is unique and the result is seductive. The relationship between the incisive flute of Lecomte, keystone of the band, and agile tuba of Laurent Guitton creates a conversation where image and colour affect the course of improvisation. It is on this relationship that the drummer Oriol Roca stands. He affects almost more the melodic development than the rhythm, which is a platform for the trio. The secret to the Vrak’Trio lies perhaps in their will to avoid getting stuck in a rut (with slender flute and stocky tuba) by allowing the instruments to exchange roles constantly which is delightful to discover. Franpi Barriaux, Citizenjazz (June 2012)

 

En este peculiar “cruce de caminos” que propone el indómito Vrak’ Trio seguramente que venderían su alma sin contemplaciones al Miles Davis de Bitches Brew o al Ornette Coleman de Dancing in your head oSong X. Y todo porque su propuesta da saltos a la comba en un formato donde manda la improvisación y los márgenes ilimitados de un free-jazz, en el que coinciden multitud de referencias, desde el funk a la música incidental. Esta vez el álbum ha sido grabado en directo en el Teatro de la Escena Nacional de Narbonne y ha contado con invitados de excepción, como es el caso del guitarrista español Jaime Pantaleón, la videasta finlandesa Mia Makela y el saxofonista polaco Radek Knop. El disco se compone de siete movimientos que llevan el título que conforma la antología más una especie de suite con aires ambientales y aroma a thriller llamada Rage. El principio sosegado, nocturno y lirista de Crossroads V colisiona con el formato críptico y pantanoso de Crossroads VI, con esos juegos traviesos que propone la electrónica insuflada por Pantaleón. Mientras que la rítmica plenamente funk de Crossroads IV se da de bruces con la orgía percussiva que se dirime en Crossroads VII, donde el catalán Oriol Roca se metamorfosea en un agresivo Ronald Shannon Jackson a los timbales. La libertad cincela unas formas en continua mutación que se expanden a su antojo como corrientes de aire. Y es que para Vrak’ Trio no existen fronteras algunas en lo que se refiere a la música. Miguel Ángel Sánchez Gárate, B-Ritmos (February 2012)

 

Un projet complètement fou. Une osmose volontairement désorganisée, faite de paradoxes, de faux semblants sonores. Un foutoir incommensurable, au service de la plus intense des créativités. Vrak’Trio est un groupe (dés)articulé autour de trois malicieux artistes, en la personne de Laurent Guitton au tuba, Etienne Lecomte à la flûte traversière et Oriol Roca à la batterie. Ce trio arbitre les débats par son assise rythmique et le lyrisme des mélodies distillées avec sagesse. Dans le rôle du trublion, le guitariste Jaime Pantaleon utilise une palette d’effets électronique aussi bizzaroïdes que dérangeants, Ring Modulator et Distorsion synthétique à l’appui. Cette série de Crossroads, apatride de tout acte d’esthétisme préétabli et politiquement correcte, se veut être une suite de rêveries parfois satirique, parfois faussement naïve. Il s’agit là d’une création Live en 2008 pour le Festival « Musiques au présent » de Narbonne. La présence de Mia Makela à la video témoigne de l’ampleur artistique d’un tel projet. Par ailleurs, le saxophoniste Radek Knop y évolue avec sagesse, sachant allier spontanéité avec audace. Lors de quelques accalmies, la Musique de ce projet dingue s’organise en Groove monstrueusement envahissant, communicatif. Malicieux unissons opposés à de rugissants effluves sonores, les solistes occupent l’espace de façon onirique. Les fréquentes mises en place témoignent d’ailleurs de l’incroyable talent de compositeurs de ces interprètes, notamment Etienne Lecomte. Ce n’est pas sans rappeler l’influence bienfaitrice d’un John Zorn ou d’un Steve Reich, desquels les musiciens de ce disque sont les dignes héritiers. Tristan Loriaut, Les Dernières Nouvelles du Jazz (November 2011)

VRAK’ TRIO – TLS/BCN LIVE

TLS/BCN Live

Artist : Vrak’ Trio

Release Date : May 1, 2008

Label : Label Manivelle

Format : CD

Recorded and mixed by Alexandre Beznosiuk. Mastered by Luc Filaretos

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First album by french-catalan Vrak’ Trio live recorded on 2008 at Mandala Jazz Club (Toulouse) and Jamboree Jazz Club (Barcelona). Together since 2006, the trio has developed a very personal universe combining 20th century written and oral music with influences of world music, funk, avant-garde jazz, and rock.

The album includes In A Mellow Tone (Duke Ellington) and Tales of Rumi (Charles Lloyd)

 

  • Etienne Lecomte: flutes
  • Laurent Guitton: tuba
  • Oriol Roca: drums

 

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Por casualidad, resulta que estuve presente en uno de los dos conciertos que fueron registrados para hacer este disco, el de Barcelona. Recuerdo que entonces varias personas me recomendaron vivamente que fuera a verlos. Y lo cierto es que el concierto me impresionó gratamente, y lo sé además porque esa misma noche tomé unas notas que, miren por donde, voy a poder usar ahora, ya que parte del material de este disco proviene de aquella noche.
Lo primero que quiero señalar de este trío es que me gusta su sonido, es distinto, no suena a nada de lo que se hace por aquí. Y cuando digo sonido lo digo de una manera amplia, no sólo por el colorido que aporta su peculiar instrumentación, sino por la forma e interpretación de los temas. El trabajo de Lecomte a las flautas es excepcional, pero no menos que su labor como compositor y arreglista.
Justamente, el disco se abre con un arreglo particularísimo del ellingtoniano “In A Mellow Tone” que segmentan en dos partes. Podríamos poner la lupa en ese tema para hablar de todo el disco, en él encontramos prácticamente todo lo que ofrece el Vrak’Trio. Por ejemplo, ese sonido selvático y denso que, como apunté hace un año y pico, me parecía que llevaba algo africano dentro. Supongo que Lecomte, francés, detalle importante, debe tener muy presente esa conexión con África. Y no sólo él, Guitton y Roca secundan esa impresión. La tuba, que teóricamente funciona como un bajo, aunque también tenga sus momentos de fuga, aporta un sonido de cuerno, profundo y misterioso (a veces suena como un didgeridoo). La batería, tratada como percusión (campanillas, manos, paños sobre la caja), es seca, en el sentido de desprovista de todo sentido de la ornamentación, y procura ese ambiente frondoso (y a veces tribal). Y, finalmente, las agudas y penetrantes flautas, que dan el toque de lamento o grito humano (en ocasiones vocaliza mientras la toca). El hombre y un entorno, lo necesario para elaborar un relato.
Regresemos, ya para acabar, a “In A Mellow Tone” y a su personal arreglo e interpretación, que sugiere las licencias que se tomaba Mingus con el mismo Ellington, sobre todo por el juego de contrastes y timbres. Pero hay otros temas, como “La marche des chameaux” y su aroma árabe, “Tchak” con la gracia de su línea melódica, o esa extraña versión de “Tales Of Rumi” de Charles Lloyd, que me gusta más que la original. Elementos muy jazzeros también a veces, combinados con cosas que suenan a música clásica y contemporánea. En fin, chapeauJack Torrance, Tomajazz (December 2009)

 

Antes del concierto de Henry Threadgill, abrían el espectáculo Vrak’ Trio, toda una sorpresa, creo que seria difícil buscar mejores teloneros para Threadgill, se trata de dos músicos franceses, Ettienne Lecomte a la flauta y Laurent Guitton a la tuba (cargado con ella todo el tiempo y sudando como un poseso)  y el catalán Oriol Roca  a la batería, no solo calentaron motores sino que sirvieron perfectamente de iniciación al posterior rito casi eclesiástico. Habrá que estar atentos a esta formación, tienen la misma libertad de que gozaba Threadgill en los 70 y 80 y mira donde ha llegado. Candido Querol, B-ritmos (October 2008)

 

Había escuchado a Vrak’ Trio hace cosa de un año en la programación de Arco y Flecha, y a Oriol Roca, su más que solvente baterista, en unos cuantos proyectos paralelos, entre los que cabe destacar el dueto que forma con el sardo Paolo Angeli. Y si bien de esa primera vez no recuerdo nada positivamente destacable, su concierto para el LEM fue de lo mejor del festival. La combinación excéntrica de los tres instrumentistas –Roca a la batería, Etienne Lecomte a la flauta y Laurent Guitton a la tuba- y sus usos perversos de los instrumentos (una batería dada más al acento melódico que a su papel más rítmico; una flauta veloz y arrastrada que apenas se dedica a la melodía; una tuba que más allá de marcar los bajos se escapa en deliciosas fugas de instrumento solista), dieron al concierto un tono cambiante y trepidante. Pasando de ritmos contundentes y casi bailables, a fragmentos dislocados donde el trío parece haber encontrado un espacio y un idioma excéntrico, un tanto frío y espeluznante, en el que navega la mar de cómodo. Jack Torrance, Tomajazz (October 2010)

PABLO SCHVARZMAN & ORIOL ROCA – Cos

COS

Artist : Pablo Schvarzman & Oriol Roca

Release Date : July 2019

Label : Self-released

Format : Digital

Recorded, mixed and mastered by Pablo Schvarzman. Artwork by Pablo Schvarzman, gratefully printed at L’Automàtica, Barcelona.

Buy album:

Pablo Schvarzman: electronics
Oriol Roca: drums

 

Silence as a blank canvas, receives sound traces to build a Body (Cos)

PABLO SCHVARZMAN & ORIOL ROCA – Live at L’Automàtica

LIVE AT L’AUTOMÀTICA

Artist : Pablo Schvarzman & Oriol Roca

Release Date : July 2019

Label : Self-released

Format : Digital

Recorded, mixed and mastered by Pablo Schvarzman.

Buy album:

Pablo Schvarzman: electronics
Oriol Roca: drums

 

Silence as a blank canvas, receives sound traces to build a Body (Cos)

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